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Tecnología luminosa contra enfermedades

Alejandro Ramírez Bahena
6/mar/2012

Cualquiera que haya escuchado a Vanderlei Bagnato en el seminario extraordinario de física médica del IFUNAM del 28 de febrero, habría experimentado una sensación de asombro y optimismo.

La razón es que el brasileño, profesor de la universidad de Sao Paulo y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, presentó sus más recientes avances en terapia fotodinámica (TFD) con imágenes del antes y el después de su aplicación que muestran cambios dramáticos y positivos en pacientes con diversos padecimientos.

Bajo el título “Light for life: New techniques and treatment of diseases and microbial control”, Bagnato expuso ejemplos de esta terapia, basada en la interacción de la luz con las células, en el control del acné y en la salud dental, así como en casos severos de osteoporosis y cáncer.

Con el equipo de investigación en óptica de su universidad y el Instituto Nacional de Óptica y Fotónica (INOF), Bagnato se ha convertido en pionero en su país en la aplicación de la TFD para el tratamiento de cáncer.

“En Brasil, el cáncer es un problema grave ya que se dan 400 mil nuevos casos al año” (en porcentaje, el doble que en México), dijo el brasileño.

El fundamento de la terapia fotodinámica para el tratamiento de tumores cancerígenos se basa en la destrucción selectiva de las células malignas. En el tejido afectado, los científicos aplican un fotosensibilizador (en este caso, una porfirina) que favorece la respuesta a la luz como si fuera un colorante artificial.

La porfirina se activa con la luz de un láser y esta pasa la energía luminosa a las moléculas de oxígeno de las células cancerosas. El oxígeno activado reacciona con otras sustancias para producir radicales libres que oxidan y destruyen las células malignas.

“Su base está en una reacción que ocurre dentro de la célula y que produce moléculas citotóxicas las cuales provocan la muerte de la célula de manera inmediata”, explicó el investigador.

Con el fotosensibilizador y el láser, Bagnato y su equipo dirigen de forma segura y rápida la producción de moléculas citotóxicas.

Los investigadores también han logrado desarrollar un equipo de detección oportuna de distintas enfermedades gracias a la biopsia óptica, un método capaz de identificar distintos tipos de células.

Para ello, someten a las células de un tejido a un láser que dosifica ondas luminosas. Luego, un escáner analiza el contraste de la luz emitida por las células, lo que permite identificar un tipo de célula por cada tipo de luz.

De acuerdo con Bagnato, comparada con otras terapias, la TFD es poco invasiva y evita la contaminación de radiaciones indeseables. Además, su aplicación tampoco necesita gran inversión.

“No requiere de grandes máquinas; usa láseres de diodos emisores de luz (conocidos como LED’s), fuentes de poder no costosas. Puede considerarse una técnica asequible”, dijo a Noticias IFUNAM.

“El tratamiento convencional contra el cáncer funciona muy bien –explicó- el problema es que no podemos proveerlo a toda la gente (…) Por eso, queremos hacer llegar esa tecnología a todos, tratar a la gente en sus propias ciudades y que no tengan que desplazarse, por ejemplo, hasta la ciudad de México para recibir un tratamiento”.

“En Brasil, afortunadamente, el gobierno pone de su parte, y podemos, por ejemplo, hacer llegar un tratamiento contra el cáncer de piel a lugares donde antes no era posible. Para eso -continuó- se requiere una estrecha relación entre investigación básica e industria”.

Actualmente, el Grupo de Óptica de la Universidad de Sao Paulo investiga la posible aplicación de la TFD en otras enfermedades tales como la malaria o el dengue, una vez que demuestre la fotosensibilidad de los mosquitos.

De acuerdo con Bagnato, la aplicación y perfeccionamiento de estas tecnologías fotónicas no requieren de gran cosa: “solo se necesitan buenos cerebros y pienso que la mayoría los tenemos”, aseguró.







Fotos: Alejandro Ramírez Bahena, de la ponencia de V. Bagnato.