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El sabor de la física: Eduardo Peinado

Mariana G. Sixtos
6/may/2015

Con sus 34 años, el joven físico Eduardo Peinado le ha encontrado el sabor a la vida; disfruta del baile, la playa, el cine, la música, los veleros entre otras muchas cosas. Y curiosamente, también en su gran pasión académica, la física, ha encontrado sabor… o, al menos, formas para describirlo matemáticamente, en su nueva etapa como investigador del Instituto de Física.

Su acento en el habla pone al descubierto su origen norteño. Cursó la licenciatura en Física en la Universidad de Sonora (Unison), de la cual fue alumno distinguido de la División de Ciencias Exactas y Naturales (dicho premio se otorga anualmente al ser el promedio más alto en la División).

Aunque participó en proyectos de investigación en distintos ámbitos de la física como el estado sólido (en Sonora) y las redes neuronales (en Ensenada), transición vítrea (en San Luis Potosí) fue su encuentro con la física de partículas lo que lo sedujo lo suficiente para dedicarles a ellas su proyecto de doctorado y una exitosa carrera profesional.

Se tituló como doctor con un trabajo titulado “Simetría s3 del sabor en el sector leptónico” que llevó a cabo bajo la asesoría del investigador del IFUNAM Alfonso Mondragón, y en el que profundizó en un aspecto fundamental de la física de partículas: el sabor.

“El sabor es un número cuántico de las partículas elementales. Es como si cada una de los fermiones fundamentales (leptones y quarks) del Modelo Estándar vinieran en tres presentaciones distintas”. Lo que distingue cada “sabor” es su masa. Por ejemplo el electrón, el muón y el tau son similares y sin embargo tienen masas muy distintas.

Para profundizar en ello, luego de graduarse, Eduardo partió a Valencia, España, donde realizó un postdoctorado con José Valle, un importante investigador que ha contribuido a la teoría moderna de las masas del neutrinos y sus oscilaciones, misma que provee la indicación de la incompletez del Modelo Estándar de la física de partículas.

En Valencia, Peinado estudió sobre todo las llamadas simetrías del sabor, una simetría que relaciona a las tres familias de fermiones (los tres sabores).

Abordó la fenomenología del neutrino, el cual oscila –o cambia de sabor- de entre sus familias leptónicas –electrónica, muónica y tauónica-, lo cual indica que posee cierta cantidad de masa.

Y también hizo investigación sobre las corrientes neutras en los quarks (que también indican un cambio de sabor en su naturaleza).

Además, trabajó con investigadores dedicados a desarrollar estudios teóricos de modelos para ver sus consecuencias en los aceleradores de partículas, y especialistas en cosmología y neutrinos. Esta enriquecedora experiencia lo llevó a encontrar un modelo matemático que explica la estabilidad de materia oscura, que a su vez dio lugar a más modelos matemáticos en esa línea.

Después de tres años, viajó a Roma para trabajar con Enrico Nardi, especialista en bariogénesis (es el término dado a los procesos físicos que produjeron una asimetría entre bariones y anti-bariones durante los primeros instantes del Universo) y leptogénesis (que es el análogo de la bariogénesis, pero entre leptones).

Ahí, no sólo aprendió un fluido italiano sino que desarrolló más modelos para explicar la asimetría bariónica del Universo. Ésta es la causante de que nosotros estemos hechos de partículas y no de antipartículas.

Peinado ha llegado al Instituto de Física para sumarse al departamento de Física Teórica y construir modelos matemáticos que relacionen, de alguna manera, varias de sus aportaciones previas: modelos que unan la física de neutrinos con la estabilidad de materia oscura, que además puedan explicar también la simetría bariónica.

Dentro de los proyectos que desarrolla en el IFUNAM están tanto modelos supersimétricos como no-supersimétricos. Supersimetría es una simetría que relaciona fermiones y bosones.

“Al unir la supersimetría con el Modelo Estándar, aparecen algunos términos peligrosos. Por ejemplo, es posible que el protón no sea estable y decaiga, hasta donde sabemos el protón es estable, es decir, dicho proceso no se ha observado y los límites a su vida media son enormes. Estos términos en supersimetría son prohibidos añadiendo una simetría (R-Parity)”, explica el sonorense.

Así, una de las líneas de investigación que planea desarrollar es el prohibir dichos términos haciendo uso de simetrías del sabor.

“Me gusta (la física de partículas) porque vas aprendiendo cosas y entre más cosas puedas explicar o abarcar, es más fácil que tu modelo pueda ser puesto a prueba, comprobarlo y/o ¿por qué no? excluirlo”. La gente pensaría que excluir un modelo es algo indeseable en ciencia, pero en realidad es un avance.

“Un modelo está vivo hasta que encuentra un experimento que dice lo contrario. A mí me gustan los modelos que se puedan descartar […] Es mejor tener modelos que te digan: ‘si no observas esto en tres años, pues dedícate a otra cosa. Haz uno nuevo”, dice Peinado con amplia sonrisa.

Probablemente en ello está una de las claves para buscar respuestas en la ciencia, un ejercicio que Eduardo lleva a la práctica en su ciencia y en su vida: las no-respuestas también son respuestas; cuando una puerta se cierra, siempre se podrá abrir otra.

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Eduardo Peinado