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Preparan terreno para construir primer sincrotrón mexicano

Aleida Rueda
25/jun/2015

México prepara el terreno para la construcción de su primer sincrotrón, con recursos del Estado de Morelos y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que servirán para proponer el plan estratégico inicial de viabilidad.

Actualmente existen más de 50 sincrotrones en operación en 23 países distintos. "Y en todos los casos, su presencia ha representado un paso hacia el desarrollo científico y tecnológico en diversas áreas del conocimiento, además de beneficios económicos de millones de dólares", afirma el investigador del Instituto de Física y uno de los más férreos defensores del sincrotrón, Matías Moreno.

Se tiene registro de 146 usuarios mexicanos de la comunidad de sincrotrones (CMU) que viajan, en su mayoría, a los Estados Unidos y Europa para conducir experimentos simultáneamente que se renuevan semana con semana. Con una instalación así en México, se disminuiría esta fuga.

“Cada vez hay más científicos mexicanos que realizamos experimentos en distintas fuentes (sincrotrón) en el mundo. Contar con una fuente en México nos permitiría un cambio importante en la manera de hacer este trabajo: crecería el número de usuarios de estas fuentes de luz y las colaboraciones; representaría una forma nueva y mucho más eficiente de trabajo para investigación y desarrollo”, explica explica José Jiménez, del Instituto de Ciencias Nucleares, UNAM y usuario de estas instalaciones en el extranjero.

Además, continúa, “nos permitiría participar en desarrollos de instrumentación de frontera y así podríamos diseñar y desarrollar experimentos novedosos y originales, cosa que difícilmente ocurre cuando somos usuarios aislados”.

El costo de la construcción está estimada entre los 3,000 millones y 4,000 millones de pesos, distribuidos a lo largo de 8 años. "No estamos vendiendo un producto", dijo Caterina Biscari. "Estamos aquí para explicar las diversas aplicaciones de las fuentes de luz sincrotrón. Les puede parecer mucho dinero, pero en realidad no cuesta más que lo que cuesta un jugador del Barcelona o una carretera".

En el mismo sentido, Herman Winnick recordó los tiempos en que había que convencer al congreso de los Estados Unidos para la construcción del Fermilab. "Los congresistas preguntaron si el laboratorio iba a servir para defender al país de los enemigos". Los científicos respondieron: "no va a ayudar a defender al país, pero va a hacer un país que valga la pena defender".

De eso se tratan los proyectos como las fuentes de luz sincrotrón. Probablemente, en apariencia no tienen una aplicación directa en la vida de la gente, y sin embargo, son esenciales para muchas áreas del desarrollo social como la seguridad alimentaria o el control de enfermedades.

¿Qué es un sincrotrón?

El sincrotrón es un término que proviene del inglés “synchronous electron”. Su característica principal es que acelera electrones de manera sincronizada. Con ello, se produce luz cuyo espectro va desde la radiación infrarroja hasta los rayos X.

Las fuentes de luz sincrotrón son súper-microscopios (en general de grandes dimensiones: entre 300 metros y 3 km de circunferencia), capaces de crear imágenes con gran definición y analizar la composición química de muestras muy pequeñas (moléculas, átomos y electrones) con un grado de detalle altísimo y en tiempos reducidos.

“Es hoy lo que el microscopio fue para la ciencia del siglo XIX: un ojo de cerradura que da acceso visual a un mundo desconocido, porque con él se pueden observar objetos a magnitud de pocos átomos, ver procesos en el interior de una célula o comprender el funcionamiento de la nanotecnología”, dice Matías Moreno.

Esta capacidad lo hace útil para prácticamente cualquier disciplina científica: desde la antropología, las artes estéticas y visuales, hasta la genética, la biología, la química, la criminología, la conservación del patrimonio, el diseño de materiales y el desarrollo de mejores alimentos.


Julia Tagüeña y José Franco fueron algunos de los invitados en el evento del Colegio Nacional.

México debe despertar ante el rezago: comunidad científica

A pesar de que se ha intentado construir un sincrotrón mexicano desde 2007, no se había logrado la conexión entre las necesidades por parte de la comunidad científica-tecnológica con las urgencias de tipo de económico y social por parte de los tomadores de decisiones.

“Todos los países avanzados (Estados Unidos, China, Alemania, España, Italia, Suiza, etcétera) tienen por lo menos un sincrotrón”, dice Moreno. “No es posible que México no sea uno de ellos, no se puede quedar rezagado”.

En Latinoamérica, el único país con una fuente de luz sincrotrón en operación es Brasil (LNLS) y está en proceso de construcción Sirius, el segundo sincrotrón brasileño. Los países no sólo están construyendo más y mejores sincrotrones sino lo están haciendo a un paso más acelerado.

“En los países avanzados (Alemania, Japón, Estados Unidos) hay un sincrotrón por cada 25 millones de habitantes o por cada 5,000 científicos. Eso significa que nuestro país debería tener un mínimo de 4 sincrotrones”, dice el físico.

“Si México no cubre la brecha en este campo, nuestro rezago científico y tecnológico será tan grande que México tendrá que invertir grandes cantidades en el futuro para poder reducir esta brecha”, concluye Moreno.

Jiménez coincide: “Me queda claro que necesitamos contar con una fuente de luz y varias instalaciones científicas más si queremos que la industria vea al país como algo más que un centro maquilador”.

Grandes Proyectos: Sincrotrón

En un evento que reunió a científicos que colaboran en sincrotrones de diversos países, investigadores mexicanos y autoridades discutieron los retos y beneficios de esta instalación en el país.

Este 23 y 24 de junio se llevó a cabo en el Colegio Nacional el evento “Grandes Proyectos Científicos: Sincrotrón”, gracias al impulso del investigador del Instituto de Física, Matías Moreno, así como Octavio Novaro, del Colegio Nacional y del IFUNAM; Jorge Flores, del IFUNAM; Tomás Viveros, de la Universidad Autónoma Metropolitana; y Armando Antillón, del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM.

El evento contó con la presencia de importantes autoridades en la materia a nivel internacional como Brian Kobilka, Premio Nobel de Química 2012 y catedrático de la Universidad de Stanford; Caterina Biscari, Directora General de ALBA (el sincrotrón español); Roger Falcone, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en Estados Unidos; y Herman Winnick, Emérito de SLAC National Accelerator Laboratory y de la Universidad de Stanford.


Kobilka habló sobre el uso de los sincrotrones en su trabajo sobre receptores acoplados a proteínas G, que le valió para ganar el Nobel en Química 2012, junto con Robert Lefkowitz.

También participaron Edward Mitchell, de la European Synchrotron Radiation Facility, y Miguel Ángel García, Director Científico de ALBA, quienes han concretado exitosas estrategias de vinculación con empresarios de toda Europa para potencializar diversas aplicaciones de los sincrotrones.

Además, participaron el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza y Brenda Valderrama, secrateria de Innovación, Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos, estado que será sede de la construcción.

Durante los dos días, los investigadores compartieron con los asistentes las múltiples aplicaciones que han tenido los sincrotrones en diversas partes del mundo, y cómo a pesar de los obstáculos de financiamiento y, en algunos casos, de falta de interés por parte de diversos sectores, se ha logrado su construcción y su proyección para el beneficio de las naciones.