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Del átomo a las radiaciones: charlas DPA 2016

Christian Coria y Guadalupe Toalá
29/nov/2016

¿La radiación nos hace deformes? ¿Lo que bombea al corazón son ondas espirales? ¿La luz puede contribuir a la salud de las personas? ¿De verdad se descubrieron las ondas gravitacionales? Son unas de las muchas preguntas que un grupo de investigadores del Instituto de Física se dio a la tarea de responder durante el Día de Puertas Abiertas, al que acudieron más de 2 mil personas.

El director del Instituto de Física, Manuel Torres Labansat, da la bienvenida a los asistentes. Foto: Pedro Zaldívar.

La serie de estas charlas principales que se llevan a cabo tradicionalmente en el auditorio Alejandra Jáidar, inició con Libertad Barrón Palos y el tema “La magia de los neutrones”. En ella, la investigadora explicó que la materia está formada por tres componentes básicos: protones, neutrones y electrones y esclareció que “no importa qué tan diferente se vea la materia a nuestros ojos, el muro, la tela de la silla en la que están sentados, toda la materia está hecha de átomos”.

Los protones y los electrones se usan para muchas investigaciones porque presentan carga eléctrica, sin embargo cuando se quieren hacer estudios donde se tiene poca interacción eléctrica “los neutrones lentos se pueden usar de forma análoga como los fotones para las radiografías ya que al ser dispersados por los núcleos atómicos permiten obtener imágenes”, explicó la investigadora.

Libertad Barrón, durante su charla. Foto: Pedro Zaldívar.

Shahen Hacyan ofreció, en seguida, la plática “¿Qué son las ondas gravitacionales?” y mostró las similitudes que presentan las ondas gravitacionales con las ondas electromagnéticas, el reto de medir perturbaciones mucho más pequeñas que el radio atómico y la importancia del uso de dos detectores en el experimento LIGO, el cual llevó a la detección de las ondas gravitacionales en febrero de 2016.

“Al llegar una onda gravitacional, las dos sedes de LIGO lo tienen que detectar simultáneamente y entonces uno puede estar seguro de que no se trata de una señal local”, comentó Hacyan.

Para finalizar este primer bloque de pláticas y con un auditorio a reventar Gerardo García Naumis presentó “Premio Nobel 2016: ¿Qué son las fases topológicas de la materia?”, en la que el investigador explicó el motivo del galardón para los físicos David J. Thouless, Duncan M. Haldane y John M. Kosterlitz “por los descubrimientos teóricos de las transiciones de fase topológica y fases topológicas de la materia».

García Naumis puntualizó que el tipo de conocimiento que se tenía acerca de las transiciones de fase de la materia, es decir, cuando un material pasa de sólido a líquido, líquido a gas o gas a sólido ha cambiado y que estas nuevas investigaciones en física permiten que “se puedan tener cristales y superconductores en dos dimensiones y romper un paradigma de 400 años”.

Gerardo García Naumis. Foto: Pedro Zaldívar.

Para el segundo bloque Guerda Massillon expuso, en su charla “Física y medicina: el cuerpo con su sombra”, cómo es que la física y la medicina están íntimamente ligadas: “los descubrimientos más importantes de la física han sido explotados y usados como base fundamental para el desarrollo de nuevas tecnologías que permiten identificar, diagnósticar y tratar una gama de enfermedades”, comentó.

La investigadora hizo una analogía en la que una sombra que nace a partir de la proyección de una luz sobre un cuerpo es muy similar a la relación entre la física y la medicina. La física sería el cuerpo y la medicina, la sombra. Es decir, la medicina no puede vivir sin la física, pero para que ésta se genere, se necesita algo atrás de la física: la luz, que sería la investigación en física.


Guerda Massillon. Fotos: Pedro Zaldívar.

El segundo ponente en este bloque fue Rafael Barrio con “Modelando la actividad eléctrica del corazón”, en donde habló sobre el funcionamiento de este órgano tan importante y del modelo que describe las señales eléctricas del mismo.

“En internet se dice que en el corazón existen ondas espirales para que pueda actuar como una bomba; sin embargo, uno de los propósitos de esta charla es convencerlos de que no son ondas espirales”, comentó Barrio. Con base en las ecuaciones dinámicas no lineales que simulan el funcionamiento del corazón, el investigador propuso que las ondas eléctricas en el corazón son “ondas solitarias”, es decir solitones.

En la última charla de la tarde “El Universo de radiaciones en que vivimos”, Guillermo Espinosa habló sobre la radiación ambiental como otro componente del medio en que vivimos.

“Cuando hablamos de radiación todo mundo piensa en la bomba nuclear y en cáncer”, aseguró Espinosa; sin embargo, la radiación está por todos lados, la estamos recibiendo ahora, la recibió la primera célula hace millones de años y la seguiremos recibiendo hasta que se acabe el Universo.

Parte del público durante las charlas. Fotos: Pedro Zaldívar.

Existe radiación proveniente del cosmos, desde el espacio estamos recibiendo gran cantidad de radiaciones cósmicas; existen materiales radiactivos que son inherentes a la Tierra; y también tenemos dentro de nuestro organismo elementos radiactivos; por si esto fuera poco, existe también en la Tierra el Radón, que es un gas radiactivo que estamos respirando en todo momento.

Sin embargo, nada de lo que pasa en las historias de ciencia ficción sucede: no tenemos súperpoderes ni deformidades por el simple hecho de existir en este planeta en el que estamos rodeados de radiación.

Así culminó esta serie de charlas en la que, como cada año, los investigadores del IFUNAM compartieron un poco de su quehacer como científicos y alentaron a los jóvenes estudiantes a adentrarse un poco más en el mundo de la física.

Parte del público durante las charlas. Foto: Pedro Zaldívar.