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¿Cómo definir a la sostenibilidad?

Reyna Alejandra Fonseca Velázquez
15/dic/2016

Hace apenas tres décadas, en una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, realizada en Ginebra, Suiza, se habló por primera vez el concepto de “desarrollo sostenible”. El concepto respondía a una preocupación sobre los efectos de la sobreexplotación de los recursos y la altísima cifra de habitantes en las ciudades, lo que traía como consecuencia, desde esa época, un desequilibrio económico y ecológico que requería una acción para contrarrestar estos problemas y procurar armonizar al ser humano con su entorno.

Hoy la sostenibilidad es un tema que se aborda desde diferentes campos de estudio, como el social, físico, matemático, biológico, cultural y también desde las interacciones entre ellos. Sin embargo, estas perspectivas tratan de definir a la sostenibilidad desde su campo de estudio y no necesariamente incluyen las definiciones generadas por las otras disciplinas.

Ante el problema de definir a la sostenibilidad como un concepto incluyente, Oliver Xavier López Corona, investigador del Instituto de Investigación en Desarrollo Sustentable y Equidad Social (EQUIDE) en la Universidad Iberoamericana (IBERO), en su participación en el Seminario de Estudiantes del IFUNAM el pasado 10 de octubre, habló de la participación activa que tiene para acabar con dicho problema conceptual.

Para hablar de sostenibilidad primero habrá que estar conscientes de que “se trata de un tema interdisciplinario”, porque la sostenibilidad resultó de la unión de varias disciplinas que heredaron en ella características y marcos conceptuales para construir una sola forma de abordar un tema en común.

De acuerdo con López Corona, no debe pensarse, como se ha hecho hasta ahora, que la sostenibilidad es multidisciplinaria, pues esto implicaría que cada disciplina aborda, desde su marco conceptual, la problemática en común sin ninguna retroalimentación con las otras.

Karl Weick, un teórico de la ONU, decía que “somos lo que enseñamos” y que por ende debía “generarse un pensamiento estratégico en los individuos con ciertas capacidades interpersonales para tener diálogos interdisciplinarios fluidos y apertura para poder entablarlos”, explica Oliver López.

Además existe un factor que hace diferente a las ciencias de la sostenibilidad de las otras ciencias: “una componente normativa(…) pues debe involucrar necesariamente elementos de valoración éticos”, resalta el investigador.

Uno de los esfuerzos que López Corona ha hecho desde esta última perspectiva es que junto con investigadores reconocidos del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas (IIMAS) y del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3), ambas instituciones de la UNAM, organizó las Escuelas de Verano de Modelación para la Sostenibilidad, que se llevaron a cabo este año en su segunda edición. En ellas, la primera tarea a desarrollar es definir a la Sostenibilidad.

Por medio de una lluvia de ideas, tomando en cuenta conceptos relevantes, se generó la siguiente definición:

“Disciplina emergente de investigación que estudia las interacciones entre los sistemas naturales y sociales (incluyendo la tecnología), así como la manera en que dichas interacciones afectan a las diversas trayectorias de desarrollo, buscando mediante su estudio dirigir dichas trayectorias hacia horizontes de mayor equidad y justicia social, en los que se conserve la integridad funcional de los diversos sistemas de generación y mantenimiento de la vida en la Tierra”.

Se trata de una definición muy rica conceptualmente, cuyos detalles más finos deben ser cuidados “ya que en ella se reconoce que no hay un único horizonte al cuál queremos llegar sino varios”, pues las ciencias involucradas en el desarrollo sostenible “se mezclan al grado de que buscan resolver problemas reales”, resalta López Corona.

Cuando se habla de problemas socio-ambientales, hay que hablar de las diferentes ciencias (“en plural”) que están involucradas en ello, porque cada una tiene una manera de abordarlo pero existe tal interacción con las otras y es justo esa interacción de todos los factores, los que intervienen en el funcionamiento o desarrollo de un sistema.

Oliver López en el Seminario de Estudiantes. Foto: Pedro Zaldívar.

Sostenibilidad ¿para qué?

Las ciencias de la sostenibilidad estudian la dinámica de los sistemas socio-ambientales, que son sistemas complejos. La base de esta dinámica está en la toma de decisiones que se generan dentro del sistema, del número de elementos que interaccionan y de la variación de las reglas de esa interacción en el tiempo.

Para ello, requieren de grandes conjuntos de datos que generalmente están incompletos y desorganizados. De ellos, se sustrae información que ayuda a tomar decisiones para solucionar un problema determinado pues en sostenibilidad “de nada nos sirven datos y resultados que no puedan ser aplicados para resolver un problema”, destaca el investigador.

Por ejemplo, en el problema del cambio climático primero habría que reconocer las variables involucradas, como qué países y cómo están contribuyendo al cambio climático con generación de gases de efecto invernadero, basura, tratamiento de desechos, uso de los recursos naturales, entre otras variables; después de recabar dicha información y estudiarla, se deben plantear soluciones que ataquen al problema incluyendo a todas las variables involucradas.

Por la amplia cantidad de variables que intervienen en un problema a resolver, es en el manejo de grandes conjuntos de datos donde entra, de manera muy natural, el uso de la ciencia de datos, que requiere conocimientos de computación, matemáticas y recursos estadísticos.

Suena bastante compleja la manera en que las ciencias de la sostenibilidad abordan los problemas y les buscan solución, pero es completamente necesario hacerlo así porque se enfoca en resolver problemas difíciles de definir (“wicked problems”, se conocen en inglés) y en los que una solución al problema genera nuevos conflictos que también se deben resolver.

“Hasta la fecha no existe un modelo de desarrollo sustentable universalmente aceptado, sólo se cuenta con lineamientos generales a seguir y algunas propuestas de un paradigma posible”, dice Oliver López.

Los tres elementos fundamentales del modelo sostenible dominante o más prometedor son: el crecimiento económico, las tecnologías ecológicamente racionales y la mejor gestión de recursos naturales.

“Para definir a la sostenibilidad entonces ya no solo habrá que pensarla como una interdisciplina o una transdisciplina sino que muy probablemente habrá que pensarla como una antidisciplina para que ya no existan barreras conceptuales entre los campos de estudio y sea mucho más fácil la resolución de problemas a los que se enfrenta la sostenibilidad”, concluye el investigador.

Oliver López junto con Antonio Tavera, uno de los organizadores del Seminario de Estudiantes. Foto: Pedro Zaldívar.