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Las bondades y los límites de la interdisciplina

Guadalupe Toalá
13/jun/2017

Para celebrar el Premio Nacional de Ciencia 2016 otorgado a la investigadora Cecilia Noguez, se llevó a cabo el 26 de mayo en el Instituto de Física un homenaje en el que colegas y amigos hablaron de la labor académica de la investigadora y también de la importancia actual y futura de las ciencias inter y transdisciplinarias.

En la mesa redonda que cerró el evento, participaron William H. Lee, coordinador de la Investigación Científica; Manuel Torres, director del Instituto de Física; Rodolfo Zanella, director del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET); Tonatiuh Ramírez, director del Instituto de Biotecnología; y Julia Tagüeña, directora adjunta de desarrollo científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT).

Todos ellos hablaron de la necesidad de saber la situación de nuestro país ante los cambios que se están dando en la ciencia, para saber cuándo y cómo es conveniente conjuntar disciplinas para hacer ciencia de calidad. “La meta no es la interdisciplina, la meta es la buena ciencia, si para esa buena ciencia conviene la interdisciplina, entonces hagámosla”, dijo Tagüeña.



Julia Tagüeña, en la mesa redonda. Foto: Pedro Zaldívar.

Hay buenos ejemplos de esa ciencia de calidad producto de proyectos internacionales y de, justamente, la interdisciplina. En el proyecto de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, también llamada CERN, participan físicos, ingenieros y computólogos de 22 países y se dan a la tarea de entender la física que se encuentra en el interior de un átomo. En el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser o (LIGO por sus siglas en inglés) se encargan de detectar las ondas gravitacionales predichas por Einstein en 1915 y con ese fin colaboran más de 1000 científicos de Estados Unidos y de otros 14 países para desarrollar la tecnología de detección y de análisis de datos.

Aunque parecería que estos proyectos internacionales son los más propicios para la interdisciplina, lo cierto es que en México también hay una trayectoria de ciencia interdiscplinaria. “Hay áreas interdisciplinarias que conocemos desde hace años como la físico-química, la electroquímica, la bioquímica. No es algo nuevo, no es una moda que este surgiendo ahora”, comentó Zanella. Tampoco es una tendencia científica internacional que debamos adoptar.

Sin embargo, sí es necesario analizar en qué circunstancias y en qué tipo de problemas la interdisciplina puede dar buenos resultados.



Participantes del homenaje a Cecilia Noguez. Foto: Pedro Zaldívar.

Para Lee, “la interdisciplina no significa que todos debemos hacer de todo, se deben abordar problemas muy concretos e identificar los casos que requieran de varios enfoques y no necesariamente alrededor de técnicas o de infraestructura”.

Coincidieron en que analizar un problema desde diferentes perspectivas no siempre es lo más conveniente; a veces resulta necesario hacer un estudio muy detallado a partir de una sola disciplina y, posteriormente, buscar el nuevo enfoque.

Además, apuntaron que cualquier proyecto interdisciplinario debe ser evaluado con criterios específicos, así como sucede con el resto de proyectos de disciplinas únicas. Para realizar un proyecto que involucre un conjunto de expertos de diferentes campos se deben tener objetivos claros, y fomentar políticas que permitan medir los resultados principalmente porque los recursos no son ilimitados.

Un homenaje a la trayectoria académica de Noguez

Con más de 20 años de trayectoria académica, Cecilia Noguez ha colaborado con investigadores nacionales e internacionales, un reflejo de ello es la variedad de colaboradores cercanos que la felicitaron y que estuvieron en el homenaje para presentar sus trabajos.



Cecilia Noguez. Foto: Pedro Zaldívar.

Participaron, por ejemplo, Olivia Pulci, de la Universidad de Roma II; Mónica Olvera de la Cruz, de la Universidad Northwestern; Sergio Ulloa, de la Universidad de Ohio; así como colegas del IF, de la Universidad Iberoamericana, de la UAM y la UAE-Hidalgo.

Del IF, Rubén Barrera, quien fue un guía profesor de Noguez, mostró la faceta de la investigadora como estudiante. Barrera estuvo presente durante su examen de licenciatura en 1990 y el de doctorado en 1995. Hoy, dijo, no hay mayor satisfacción que tenerla como colega en el Instituto de Física y verla ganar el premio más importante que se le da a un(a) investigador(a).

Del premio nacional en el área de ciencias físico-matemáticas y naturales “se tienen 87 hombres y cuatro mujeres, de las cuatro mujeres, una en neurobiología, dos astrónomas y Cecilia”, explicó Barrera.

Al final del día, Noguez, conmovida, agradeció a todos sus colegas que le regalaron palabras en esta celebración y que la han acompañado en distintos momentos de su trayectoria. “Agradezco al Instituto de Física y a la UNAM. Siempre he dicho que la UNAM es muy generosa. Nos deja hacer prácticamente lo que queramos y eso es muy bueno porque nos deja darle rienda suelta a la creatividad”.



Todos los asistentes del homenaje a Cecilia Noguez. Foto: Pedro Zaldívar.