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Caracterizan exoplanetas posiblemente habitables

Kelly Tovar
15/jun/2017

En la ciencia ficción es común encontrar historias acerca de extraterrestres, la invasión de los mundos o la posibilidad de vivir en otro planeta, muestra de la insistencia humana de pensar que hay vida fuera de la Tierra o en que hay otros planetas habitables. Pero más allá de nuestra insistencia, ¿es realmente probable que así sea?

Una de las personas más capaces para responder esa pregunta es Antígona Segura, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares quien trabaja en la caracterización de exoplanetas y en los criterios para determinar si son potencialmente habitables o no.

Hasta ahora, de acuerdo con la investigadora se han detectado más de 3,600 planetas encontrados en 2,577 sistemas estelares. En esa vorágine de planetas, ¿no es absurdo pensar que solo en la Tierra haya vida?

Características y métodos de detección

Para poder localizar planetas extrasolares, miden su velocidad radial o la intensidad de su luz de la estrella.

Dado que la estrella gira alrededor de un centro de masa, los científicos miden su velocidad, para luego obtener la masa del planeta. También se puede identificar cuando un planeta pasa frente a la estrella, esto provoca una disminución de la señal luminosa de la estrella y esa reducción permite su detección.

Una vez que lo localizan, Antígona Segura, y los colegas con quienes comparte esta fascinante tarea, tiene que identificar cuál es la zona habitable de cada estrella.

La zona habitable es la región alrededor de una estrella en la que el flujo de radiación incidente permite la presencia de agua en estado líquido sobre la superficie de cualquier planeta. Además de tener la energía suficiente para mantener la temperatura arriba del punto de congelación del agua, tal y como sería una receta culinaria, para que sean habitables, los planetas tienen que cumplir con otros dos ingredientes.

Por un lado, una atmósfera de dióxido de carbono o hidrógeno; y por otro, una superficie rocosa, lo significa que dicho planeta tiene una masa suficiente para retener una atmósfera, ya que si el planeta fuera masivo retendría mucho gas, como es el caso de Júpiter.

La habitabilidad también depende de qué tan lejos o cerca está el planeta de su estrella. Se le conoce como los límites interno y externo de la zona habitable. Venus es un ejemplo de límite interno porque, al estar más cerca del sol, el agua que tenía en un inicio se evaporó. Marte, por el contrario, es un ejemplo de límite externo, porque el hecho de estar más lejos del sol hizo que el agua que tenía se congelara

Hay que decir que todos estos requerimientos se determinaron a partir del único planeta que se conoce con vida (al menos como la conocemos los seres humanos): la Tierra.

¿Vida en otros planetas?

Ahora, ¿cómo es posible saber si un planeta reúne todas estas características? Y después, ¿qué pasaría si se encontrara uno? De acuerdo con Segura, esto se logra a partir de las bioseñales, que son registros en el espacio-tiempo de eventos biológicos. Un planeta habitado podría ser reconocido como tal a partir de la detección de señales de vida en su espectro.

El mejor ejemplo de bioseñales son el resultado de los procesos biológicos de la vida microscópica. Por ejemplo, en un inicio en nuestro planeta no había oxígeno pero surgieron unos organismos llamados cianobacterias que se alimentaban de materia orgánica que hacían a partir de agua y bióxido de carbono, únicamente tomaban el hidrogeno y liberaban el oxigeno a la atmósfera.

“Esto es un ejemplo de cómo la vida microscópica ‘contamina’ un planeta a nivel global y puede ser detectable con un telescopio”, afirmó la investigadora.

Otro caso son las bioseñales superficiales, estos son los organismos fotosintéticos, los pigmentos que utilizan pueden generar una señal en el espectro del planeta similar a la absorción de la clorofila en la Tierra.

Sin embargo, se puede dar el caso de los “falsos positivos”, quiere decir que pueden detectar una bioseñal que en realidad no lo es. “Podemos decir que encontramos una bioseñal y en realidad es un proceso biológico, por ejemplo, el metano es una bioseñal. Pero encontrar metano no significa que hay vida, sino que hay metano pero se deben encontrar otras fuentes dado el contexto del planeta y observar los procesos geológicos de ese planeta. Las bioseñales dependen del contexto”, comentó Antígona Segura.

Para la investigadora la exploración de exoplanetas tiene que resolver muchos retos. Aún no se cuenta con los instrumentos necesarios para hacer esta exploración de manera más acertada, pero se está trabajando en ello. “Estamos esperando el Telescopio James Webb, que tiene la capacidad de determinar si hay atmósfera en algún exoplaneta” y, con ello, agilizar la búsqueda de condiciones para la vida fuera de la Tierra.



Foto: Kelly Tovar.

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