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Ocurre la primera Escuela de Verano de Física Médica en el IF

Evelyn C. Ayala
30/jun/2017

¿Habrá sido el café nocturno o el estrés por la carga de trabajo? Ni siquiera la investigadora del Instituto de Física, Guerda Massillon, puede identificar lo que le quitó el sueño una noche de 2015 cuando se le ocurrió una idea: hacer una Escuela de Verano de Física Médica.

El pasado 16 de junio se llevó a cabo la clausura de la primera Escuela de Verano de Física Médica, organizada en el Instituto de Física de la UNAM. A lo largo de una semana se presentaron y discutieron temas enfocados a dosimetría, radiología y calidad en la imagen de mastografías, en voz de investigadores mexicanos, y varios egresados de la Maestría de Física Médica que se imparte en el Instituto de Física.



Participantes de la Escuela de Verano en Física Médica, junio 2017. Foto: Pedro Zaldívar.

Participó como invitado Lorenzo Stella, de la Universidad de Queen, con una charla sobre “Nanopartículas de perovskita para la hipertermia magnética: teoría y experimentos”. También participaron Iván Rosado Méndez, de la Universidad de Wisconsin–Madison y recién contratado por el IFUNAM; Paola Ballesteros y José Lárraga, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía; Luis Jiménez, del Centro Nacional de Instrumentación e Investigación en Imagenología Médica; José Morales de la Universidad Autónoma Metropolitana y María Ester Brandan, del IFUNAM.

Durante el evento, Guerda Massillon reconoció la labor del Simposio Mexicano de Física Médica instaurado en principio una vez al año desde 1997 y actualmente llevado a cabo de manera bienal. Pese a que organizó el más reciente en 2016, la investigadora admitió la ausencia de actividades académicas en física médica durante 2015. Así que “sentí que había un vacío y plantee a la División de Física Médica la idea de organizar una escuela en los años impares a los del simposio”.



Ponentes de la Escuela de Verano en Física Médica, junio 2017. Foto: Pedro Zaldívar.

Para su sorpresa, más de 50 personas se inscribieron vía correo electrónico, algunos más lo intentaron incluso cuando las inscripciones ya estaban cerradas. En total, 13 profesores y 46 estudiantes quedaron registrados formalmente. “Eso quiere decir que ya tenemos mucha gente que nos está siguiendo, muchos jóvenes que ven la física médica como algo nuevo, algo bonito e interesante”, dijo.

“Dije, por qué hay tantos interesados, qué tiene de especial. Aprendí mucho y las caras de ustedes para mí son lo mejor que puedo tener. Agradezco a todos los profesores que hicieron el esfuerzo, los que están aquí todos los días y los que tienen que tomar el vuelo mañana… Realmente no tengo manera de expresarlo”, dijo Massillon, emocionada.

Una de las ventajas obtenidas con esta Escuela es que los asistentes adoptarán a la radiobiología como una materia. Pese a que está contemplada en el programa del Posgrado, Guerda Massillon considera que es necesario abordarla desde la perspectiva de un profesional de la física: “Para la radiobiología, aunque existe el punto de vista del médico, en México necesitamos de la especialización de físicos”.

Para 2019, se espera que además de la Royal Society-Newton Advance Fellowship-NA150212, la Red de Física Médica del Conacyt México y la División de Física Médica a través de la Sociedad de Física Médica, existan otros organismos, estudiantes y profesores que continúen comprometidos con la Escuela.



Estudiantes de la Escuela de Verano en Física Médica, junio 2017. Foto: Pedro Zaldívar.