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Jorge Flores celebra su cumpleaños con sus memorias

Evelyn C. Ayala
21/feb/2018

Como cada primero de febrero, el investigador Jorge Flores Valdés celebró un año más de vida. Pero esta vez quiso hacerlo en el Fondo de Cultura Económica (FCE), en donde reunió a sus familiares, amigos y colegas para contarles de su “otra gran ilusión”, el libro que recientemente escribió y que narra sus vivencias a lo largo de sus 77 años.

En 1986, 1987, 1988 y 1992 escribió su primera ilusión dividida en cuatro tomos: “La gran ilusión. El monopolo magnético”, “La gran ilusión II. Los quarks”, “La gran ilusión III. Las ondas gravitacionales”, y “La gran ilusión IV. La fusión fría”.

Para el investigador, la gran ilusión representaba aquellas teorías de la física predichas por científicos del siglo XX, que se anhelaban comprobar con experimentos. Cada uno de los tomos es una ilusión para físicos experimentales de diversos lugares que un día, finalmente, pudieron echar las campanas al vuelo y confirmarla.

La serie, editada por el FCE, termina así con “La otra gran ilusión. Memorias de un físico mexicano”, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).



El autor, acompañado de Salvador Malo, José Luis Mateos y Heriberto Sánchez. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Aventuras de un físico

Durante la presentación del libro, Jorge Flores estuvo acompañado por los físicos Salvador Malo, de la Secretaría de Educación Pública, y José Luis Mateos, del Instituto de Física, y por el editor de Ciencia, Tecnología y Salud del FCE, Heriberto Sánchez, quienes expresaron su admiración por quien es uno de los científicos más reconocidos en la UNAM. “Nos enorgullecemos de presentar las memorias de uno de los personajes que más ha abierto caminos para la divulgación científica”, dijo Sánchez.

Como Flores escribe en su libro, los agradecimientos son para cada una de las personas que menciona en las casi 500 páginas del libro donde se describe su niñez, juventud y adultez. En esas líneas, Flores también reconoce la insistencia de Maricela Barrera su “leal asistente desde hace más de un cuarto de siglo” para que escribiera sus memorias.

La obra está compuesta por más de 200 relatos que no sólo pintan a la Ciudad de México sino que además, modelan al científico.

A sus escasos cuatro años vivió en avenida Chapultepec 122, frente al mercado Juárez donde su nana casi diario le compraba carritos de plomo que después él enfilaba en la sala de su casa. “María Luisa me consentía acaso más que mi mamá”, escribe Flores.



El autor, acompañado de Salvador Malo, José Luis Mateos y Heriberto Sánchez. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Con su narración, “Jorge nos lleva a muchos lugares. A colonias mexicanas durante los años 50, a Querétaro, a Saltillo y después, ya con 20 años encima, nos lleva a Estados Unidos, para saltar a Europa y a todo el mundo. Hablo de lugares sólo para enfatizar que este libro de Flores no se ocupa sólo de la ciencia y menos aún sólo de la física”, dijo Salvador Malo, su amigo y compañero desde primero de secundaria.

Cinema Aladino; Viajes y más viajes; La primera muerte; Los primeros amigos adolescentes; Hormonas alborotadas; En el box, una paliza; Mi primera novia; Mi primer artículo; Creación del Conacyt; son algunos episodios que comparte el también investigador emérito del Instituto de Física desde 1998, y del Sistema Nacional de Investigadores desde 2012.

“Como verán este libro está lleno de todo, hay cosas muy personales, hay cosas profesionales y el doctor Flores ha estado en cada una de las instituciones que hoy reconocemos como importantes en el país”, dijo Sánchez durante el evento.



El autor, al finalizar la presentación en el día de su cumpleaños. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Desventura y fortuna de Flores

Para 1972 la economía de Jorge Flores no era tan sólida; en ese tiempo además de pagar las deudas que generó la compra de su casa en Tlacopac, en la calle de Jardín número 51, él y su esposa debían cubirir otros gastos como las alfombras que compraron en una tienda departamental.

Coincidentemente, en los mismos días ganó el Premio Nacional de Ciencias y pudo pagar los 20 mil pesos que adeudaba. “Acabó por fin la ceremonia, los abrazos, y luego un rápido viaje al banco acompañado de Salvador Malo. Nuestra deuda quedó saldada y por fin pudimos acabar la casa”, cuenta Flores.

“Al leer cada uno de esos relatos puede uno oír a Jorge pues su ágil pluma refleja bien su forma de hablar. Es fácil reír con las travesuras que hizo, con las peripecias que vivió, y apreciar y entender los esfuerzos que realizó, las oportunidades que aprovechó y los problemas que superó”, afirmó Malo.

Tanto Salvador Malo como José Luis Mateos coincidieron en que el libro es “extraordinariamente ameno, entretenido e interesante”. Finalizado el evento los presentes se pusieron de pie y comenzaron una lluvia de aplausos que dejó de escucharse dos minutos después.

“La otra gran ilusión. Memorias de un físico mexicano” es parte de la colección “Vida y pensamiento de México” del Fondo de Cultura Económica. En su portada se observa al investigador de perfil, y en el fondo un librero donde posa el primer tomo de “La gran ilusión”. Laura Esponda Aguilar fue la encargada diseñarla a partir del retrato al óleo elaborado por Victoria Gutiérrez en 2011.



El libro ya está a la venta en las librerías del FCE. Foto: Carlos Antonio Sánchez.