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Con homenaje recuerdan a Alejandra Jáidar

Evelyn C. Ayala
2/ago/2018

Con el homenaje titulado “Cartas a Alejandra” se recordó a la primera mujer en obtener el título de física en la Facultad de Ciencias de la UNAM: Alejandra Jáidar Matalobos. Sus familiares y amigos asistieron al evento el pasado 28 de junio, en el que se proyectó la memoria fílmica que hace un recuento de la vida personal y profesional de la investigadora.

Memoria Fílmica, realizada por Evelyn C. Ayala y Carlos Antonio Sánchez de la Unidad de Comunicación.

Luego de la proyección, María Esther Ortiz del IF, Leonardo Patiño Jáidar, sobrino de Alejandra Jáidar, y Guadalupe Zamarrón de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICYT), ofrecieron unas palabras y relataron sus anécdotas más memorables con la científica.

Manuel Torres Labansat, director del Instituto de Física, dio la bienvenida a los asistentes y aseguró que actualmente persisten ideas que permean en las familias como obstáculos culturales para el desarrollo de las mujeres en la ciencia. “En el IF, sólo el 20% de la comunidad son mujeres, entre investigadoras y técnicas académicas y en el Instituto de Ciencias Nucleares sólo el 30%. Si eso pasa ahora, imaginemos lo que era en la época de Alejandra”, dijo.



Manuel Torres Labansat. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Alejandra Jáidar, la mayor de cuatro hijos (tres mujeres y un hombre), se enfrentó a su padre cuando decidió estudiar física. Su padre reprobaba la idea pero cedió ante la insistencia de su hija y posteriormente tuvo que hacerlo con el resto de sus hijos quienes estudiaron psicología, literatura y medicina. Para 1955, Alejandra ya estaba inscrita en la Facultad de Ciencias de la UNAM.

“Crecí con la imagen titánica de Alejandra y de mi mamá, Isabel, mujeres que en ningún momento le pidieron permiso a nadie para hacer lo que fuera sin que eso en ningún momento comprometiera su calidad como madres, como tías”, dijo Leonardo Patiño.



Leonardo Patiño Jáidar y Guadalupe Zamarrón de la Somedicyt. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Pese a sentirse afortunado de crecer con la idea de que una mujer es tan capaz como un hombre de desarrollarse en cualquier rama de la ciencia, Leonardo reconoció que también ha perdido algo: la capacidad de ver la inequidad a la que deben enfrentarse algunas mujeres en el campo laboral. Es el costo, dijo, de haber nacido en una familia en la que nunca se puso a discusión el género de las personas.

Para María Esther Ortiz, Alejandra era más que su amiga. La consideraba una hermana que se preocupaba y ocupaba de los problemas de los demás, una mujer con facilidad para entablar conversaciones y encontrar amigos en cualquier lugar. “Ella se autonombraba comunicóloga y una vez, uno de sus hijos le dijo ‘no mamá, lo que pasa es que a ti te gusta el chisme`, dijo la investigadora.



María Esther Ortiz del IF. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Como parte de sus actividades académicas, Alejandra Jáidar no sólo contribuyó a construir proyectos colosales como el Acelerador Van de Graff de 5.5 Mev, sino que fundó la colección "La ciencia desde México", hoy llamada "La ciencia para todos", del Fondo de Cultura Económica. Para la cual, Alejandra invitaba -e insistía- a investigadores de toda la UNAM a escribir libros de ciencia para el público no especializado.

Guadalupe Zamarrón también escribió y leyó su emotiva “carta a Alejandra”. “Manita, como acostumbrabas decirme, cuánta cosa vivimos juntas como los preparativos de la fundación del Conacyt o el teatro a donde llevaste a nuestros hijos fueran buenos o malos actores… tú siempre emprendedora y jaladora”, leyó.



Familia Jáidar. Foto: Carlos Antonio Sánchez.

Arturo de Alba Jáidar, en compañía de Edmundo de Alba, su padre, recordó a su madre como una mujer con decisión y cariño, dos armas con las que Alejandra Jáidar “lograba absolutamente todo en la vida. Creo que la parte más valiosa de mi mamá era la parte emocional; como mi mamá decía, la inteligencia no nada más es una sino son muchísimas otras, y ella tenía todas y por eso logró conjuntar a todos estos amigos”, dijo agardecido.

Alejandra Jáidar falleció el 23 de septiembre de 1988 tras enfermar de cáncer de estómago, sin embargo su labor en la física, en la ciencia, en la equidad de género, en la divulgación de ciencia y su calidad humana sigue trascendiendo por generaciones. Este 2018 habría cumplido 80 años, la edad a la que llega también este año el Instituto de Física.