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M.E. Brandan: por mejores técnicas para detectar cáncer de mama

David Salcedo
19/oct/2018

En años recientes, han aparecido en el mercado mexicano e internacional productos que prometen detectar oportunamente el cáncer de mama. Sin embargo, algunos de ellos no han probado ser capaces de esta tarea y, por lo tanto, su uso probablemente no ayudará a reducir la tasa de mortalidad por la enfermedad. Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI), en México el cáncer de mama causa la muerte de unas 5500 mujeres cada año (15 mujeres al día).

Esta fue la conclusión de la investigadora del Instituto de Física, María Ester Brandan, quien se presentó el 31 de mayo en el auditorio Alejandra Jáidar para hablar sobre ¿Cómo se detecta (y cómo no se detecta) oportunamente el cáncer de mama?

Contrario a lo observado en países industrializados, en México continúa aumentando la tasa anual de mortalidad por esta enfermedad. Para reducir la incidencia y la mortalidad, María Ester Brandan dijo que existen acciones de prevención primaria (reducción de la exposición a factores de riesgo), como una dieta baja en grasas, consumo reducido -o nulo- de alcohol y ejercicio físico, y acciones de prevención secundaria (pruebas de detección), que incluyen los exámenes capaces de identificar una lesión en etapa temprana.

"La detección oportuna, antes de que existan síntomas, permite que la enfermedad sea tratada con éxito", afirmó. Con relación a las pruebas de detección, la investigadora también dijo que "es importante realizarse los estudios de manera confiable, asesoradas por especialistas, para así evitar 'caer' en métodos engañosos cuya efectividad no está avalada por evidencia científica".

La detección con mamografía o mastografía es la única técnica que ha mostrado reducir tasas de mortalidad por cáncer de mama.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en países de altos ingresos, como en Estados Unidos de América, Suecia y Japón, hay una tasa de supervivencia del 60 al 80 por ciento para este tipo de cáncer si es tratado tempranamente, y en países con ingresos bajos, como Haití, Afganistán o Liberia, las cifras de supervivencia son menores al 40 por ciento, debido a la falta de programas de detección temprana, servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento. En México, el cáncer de mama se detecta mayoritariamente en etapas avanzadas.



La investigadora del IFUNAM en su charla, en el Instituto de Física. Crédito: IFUNAM.

Cómo NO se detecta el cáncer de mama

De acuerdo con la investigadora, recientemente en México se ha promocionado la disponibilidad de dos métodos que se autodenominan “de detección temprana” sin serlo: la impedancia eléctrica y la termografía.

La tomografía por impedancia eléctrica es una técnica que genera un mapa de propiedades eléctricas del tejido mamario. La posible aplicación de este método como herramienta de detección se basa en la hipótesis de que la conducción eléctrica de las células malignas es diferente al de las células normales. Para medir esto se hace pasar una corriente pequeña por la mama y se detecta con electrodos pequeños pegados a la piel.

La American Cancer Society (ACS, por sus siglas en inglés) especifica que las imágenes de impedancia eléctrica pueden ayudar a clasificar tumores previamente identificados por una mamografía. Pero no existen ensayos clínicos que prueben que la impedancia eléctrica pueda ofrecer una detección temprana.

El aparato de impedancia que se ofrece en México es de origen ruso. La empresa Meik Mexico, en su página web llama a estos estudios “mamografía libre de radiación” y promete “una solución no invasiva e indolora para la temprana detección de cáncer de mama”. A pesar de no ser técnica validada, la Comisión para la Igualdad de Género del Senado de la República instaló en 2017 un módulo para la detección de cáncer de mama usando equipos de electroimpedancia y se ofrecieron estudios a las trabajadoras del Senado durante una semana.

Por su parte, la detección de enfermedades a través de la termografía se basa en la localización de patrones anormales de calor en la superficie del cuerpo y regiones cercanas a la piel. Cuando el flujo sanguíneo y el metabolismo aumentan, la temperatura sube; este es el principio de operación de la técnica.

Sin embargo, "el incremento de temperatura en una zona no es necesariamente indicador del crecimiento de un tumor y las lesiones mamarias pueden aparecer en tejido mamario profundo, alejado de la piel", afirmó la investigadora.

En un auditorio repleto de investigadores(as), estudiantes y trabajadores(as), María Ester Brandan explicó que la detección por medio de la temperatura “no es un método comprobado científicamente para detectar el cáncer de mama”, ya que existen otros procesos inflamatorios o infecciosos, que también pueden inducir un aumento de temperatura.

En Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés) publicó en octubre de 2017 una advertencia muy seria y concreta donde señala su preocupación por la utilización de métodos termográficos en algunos centros de salud como herramienta de detección del cáncer de mama, en lugar de las mamografías.

“La termografía no ha demostrado capacidad de detectar ni diagnosticar cáncer de mama en etapas tempranas”, dijo Brandan, citando a la FDA.

A pesar de esto, hay quien promueve la técnica, esperando venderla. En México, por un joven estudiante de Monterrey desarrolló un sostén llamado EVA y creó la empresa Higia Technologies para su comercialización. El sostén está dotado de biosensores, por lo que es capaz de medir patrones térmicos, además de textura, color y elasticidad del tejido mamario.

En junio de 2017, este desarrollo se anunció profusamente en diversos medios de comunicación como un "invento mexicano capaz de detectar tempranamente el cáncer de mama". En el mismo año, el estudiante ganó el premio Global Student Entrepreneur Awards por la creación de Higia, e incluso, fue recibido en Los Pinos, como reconocimiento a su espíritu innovador. Aunque no está a la venta actualmente, planean venderlo de nuevo en 2019, después de hacer algunas pruebas y certificaciones, afirman.

“Lo preocupante es que esta promoción podría llevar a instituciones públicas a empezarlo a distribuir, tal como Higia anticipaba en su propaganda hace unos meses”, explicó la investigadora. Por cierto, éste no es el único brasier que se anuncia como método de detección temprana de cáncer de mama.

María Ester Brandan detalló que no se trata del primer desarrollo de productos o técnicas aún no validadas que son anunciadas por los medios como capaces de resultados maravillosos, muchas veces señalando virtudes que no han sido aún confirmadas por los requeridos estudios clínicos en grupos humanos.



La investigadora del IFUNAM en su charla, en el Instituto de Física. Crédito: IFUNAM.

La autoexploración entre el empoderamiento y la detección

El 19 de octubre fue declarado por la Organización Mundial de la Salud como el Día Mundial de la lucha contra el cáncer de mama. El año pasado, en el marco de la celebración, la Secretaria de Salud hizo un llamado a las mujeres a autoexplorarse con la finalidad de detectar el cáncer de mama y reducir la tasa de mortalidad.

La autoexploración mamaria es una estrategia de detección que se recomienda a edades tempranas, a partir de los 18 años de edad, antes de que sean necesarios exámenes radiológicos de alta sensibilidad y especificidad.

“Lo preocupante de una promoción exclusiva de la auto exploración es que, según la OMS, la autoexploración no causa una reducción en la mortalidad por cáncer de mama”. Se considera que la autoexploración disminuye el tamaño de las lesiones detectadas, pero si éstas ya son palpables no será una detección oportuna y es muy probable que el tratamiento ya no sea eficaz.

Un efecto positivo de la autoexploración es que permite que la mujer tome conciencia de su cuerpo y se responsabilice de su propia salud. Esta sería la ventaja de la recomendación, pero no se puede considerar un método de detección temprana, ni que reduzca la mortalidad.

Cómo sí se detecta el cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad que se caracteriza por el crecimiento incontrolado de células en el seno. Estas células pueden formar una masa que al alcanzar un gran tamaño se vuelve palpable. Algunos cánceres de mama producen acumulaciones minerales muy pequeñas, llamadas microcalcificaciones, que se consideran indicadores posibles de malignidad. La detección temprana del cáncer de mama se basa en la observación de masas, microcalcificaciones, o cambios de la arquitectura del seno a través de una imagen radiológica.

La mamografía es una técnica de estudio radiológico en la que se utiliza un mastógrafo, que es un equipo de rayos X diseñado para obtener imágenes de la glándula mamaria comprimida. Estas imágenes deben ser de alta calidad porque se requiere visualizar y analizar lesiones u objetos muy pequeños. La detección la realiza un radiólogo evaluando en las imágenes el contraste, tamaño y forma de las lesiones, y la arquitectura de los senos.

María Ester Brandan declaró que para establecer un programa efectivo de detección temprana en una población, el ejemplo dado por los países industrializados es que se debe organizar un programa de tamizaje dirigido a la población de mayor riesgo (mujeres adultas, sin síntomas de la enfermedad). Las reglas básicas para estos programas ya han sido establecidas por la OMS “en el tamizaje no es necesario inventar nada, ya que las recomendaciones han sido discutidas por expertos en organismos internacionales y publicadas en documentos de acceso libre”.

La educación de la población, el acceso a pruebas de tamizaje a través de la mamografía, y la posibilidad de recibir un tratamiento efectivo en caso de detección temprana, han logrado una reducción en la tasa de mortalidad por cáncer de mama a partir de 1990 en Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, entre otros. La investigadora aclaró que la recomendación actual en México es que las mujeres entre 40 y 69 años de edad se realicen una mamografía cada dos años. Esto es similar a lo que ocurre en otros países. Lamentablemente, apenas el 20% de la población se realiza el estudio.

Utilizar técnicas como la termografía o la impedancia eléctrica, quizás no causará un daño directo, pero si la mujer confía en un resultado negativo de estas pruebas (que le hagan pensar que no tiene nada anormal), dejará de hacerse el estudio que sí podría detectar una lesión en etapa temprana. "Este es el verdadero riesgo de poner la salud en manos de técnicas no validadas", concluyó Brandan.



La investigadora del IFUNAM en su charla, en el Instituto de Física. Crédito: IFUNAM.