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Grisel Méndez: el afortunado encuentro de la física y la química para estudiar el pasado

David Salcedo
9/may/2019

A veces “uno termina en donde menos se lo imagina”, dice Carmen Grisel Méndez García, una de las investigadoras que se incorporaron recientemente al Instituto de Física para integrarse al Laboratorio de Isótopos Cosmogénicos del IF, desde donde estudiará las propiedades químicas y geológicas de diversos materiales.

Lo dice porque toda su vida la pasó a 1,300 kilómetros de distancia de Ciudad Universitaria. “Desde el kínder hasta mi posgrado estudié en Chihuahua”, cuenta.

Nacida en Hidalgo Parral, Grisel desarrolló desde muy pequeña una afición por la química. Especialmente desde la secundaria, se entendió bien con las reacciones entre elementos y el juego de matraces. Incluso participó en concursos regionales donde llegó a obtener el segundo lugar en el primer intento.

Perfiles IFUNAM con Grisel Méndez. Entrevista: David Salcedo. Realización: Carlos Antonio Sánchez / UCIF.

Ese talento la llevó a elegir la química como carrera. “Luego de estudiar la preparatoria tuve muchas dudas, como todos los jóvenes. Primero quería ser médica, pero es una carrera muy costosa por los materiales que hay que comprar. Así que revisé otras opciones, como contabilidad, ingeniería industrial, electromecánica y química, la cual escogí porque ya tenía la experiencia y la facilidad”, dice.

Tras estudiar ingeniería en química en el Instituto Tecnológico de Parral en 2006, Grisel se convirtió en la primera mujer de su familia en lograr un título universitario. “¿Y entonces te preguntarás que hace una ingeniera química en el Instituto de Física?”, dice con una sonrisa.

Todo empezó cuando hacía su maestría en el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV) que luego siguió con un doctorado en el mismo lugar y que concluyó en 2014. Como parte de su especialidad, y debido a que su asesora era especialista en física nuclear, Grisel tuvo que conocer técnicas, términos y fenómenos físicos.

Un buen día se topó con las personas y el área de investigación específica que la traerían a Ciudad Universitaria. “Fue en un congreso en el Instituto de Energías Renovables de Cuernavaca, y gracias a mi asesora María Elena Montero Cabrera, conocí a la doctora Corina Solís y al doctor Efraín Chávez”, recuerda.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/UCIF.

En ese entonces, Solís y Chávez estaban en pleno montaje del Laboratorio de Espectroscopía de Masas con Aceleradores (LEMA) en el Instituto de Física, un laboratorio único en México que compite con otros instalados en diversas potencias como Reino Unido, Alemania, Finlandia, entre otros; su objetivo es analizar isótopos muy raros, radioactivos, es decir, aquellos que se encuentran en muy pequeñas cantidades en nuestro planeta, como el Carbono 14, Berilio 10, Aluminio 26, Yodo 129 y Plutonio.

En el LEMA se pueden determinar, por ejemplo, la antigüedad de restos arqueológicos, los colores que tuvo alguna pieza cultural y los materiales con los que se hizo dicho color, o conocer las propiedades de pinturas u ornamentas a través de técnicas no invasivas.

Durante ese tiempo, Grisel estaba concluyendo su tesis de doctorado, titulada: "Reconstrucción histórica de la contaminación por arsénico, plomo y uranio en los sedimentos de las represas San Marcos y Luis L. León, en Chihuahua". En ella, Grissel empleaba las mismas técnicas que se usarían Chávez y Solís en el LEMA: difracción de rayos X (DRX), microscopía electrónica de barrido (MEB), microscopía óptica (OP) y análisis granulométrico y petrográfico, entre otras.

“Fue por a las Cátedras Conacyt que me animé a estudiar a fondo las técnicas en isótopos cosmogénicos, especialmente en el LEMA porque ya hacen lo que estudié, como espectrometría de masas o MEB. Y aunque al principio me dio miedo, con el tiempo, me di cuenta de que la química y la física no son independientes una de la otra, que tienes que conocer ambas para comprender mejor lo que estás viendo”.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/UCIF.

Hoy, Grisel Méndez es una ingeniera química enfocada en materiales cosmogénicos. “Me especializo en el estudio de materiales avanzados; hago radiometría de isótopos pesados, lo cual puede servir para la datación de minerales, rocas o restos orgánicos”. Los isótopos cosmogénicos son nucleidos (un tipo de átomos) producidos por el bombardeo de los rayos cósmicos que caen a la Tierra y son generalmente usados para conocer propiedades químicas y geológicas de diversos materiales.

Estar aquí “es gratificante aun cuando mi formación está alejada de la física. Hacer investigación en el Instituto de Física es un gran orgullo, es como el sueño hecho realidad, conocer a personas de tan grande renombre que colaboran acá. Es enorgullecedor estar en esta institución”, dice la chihuahuense.

Metida en el laboratorio, Grisel se mueve con soltura. Se pone los guantes, arregla varias muestras sobre una mesa de trabajo, toma un pequeño tubo con berilio. Antes de cubrirse la boca para seguir trabajando, se detiene para explicar que su trabajo sirve, entre otras cosas, para hacer dataciones geocronológicias, básicamente saber en qué momento de la historia del planeta ocurrió cierto evento o se formó tal material.

Es una forma de asomarnos al pasado. Descubrir que, como ella, también los materiales pueden contarnos historias de su recorrido a través de lugares inesperados.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/UCIF.