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Samuel Tehuacanero y el microscopio al servicio del IFUNAM

David Salcedo
12/sep/2019

Samuel Tehuacanero Cuapa, técnico académico en el Instituto de Física, se dedica a analizar la estructura y la composición de diversos materiales mediante técnicas de microscopía como parte de sus labores dentro del Laboratorio de Microscopía Óptica.

Samuel pasó su infancia y pubertad en Cholula, Puebla, donde desde muy joven mostró interés por los números y un gusto por armar y desarmar cosas aunque, reconoce, a veces le sobraran piezas. Buena parte de su juventud también estuvo marcada por el Instituto de Física debido a que desde pequeño Samuel visitó muchos veranos el IF cuando acompañaba a su tío, Samuel Tehuacanero Núñez, también técnico académico de la institución.

Cursó la secundaria en la escuela Rafael Ramírez Castañeda, en el municipio de Momoxpan, y la Preparatoria Emiliano Zapata, perteneciente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Finalmente, y convencido de su facilidad por entender las cosas, Samuel decidió hacer la licenciatura en física en la BUAP.

Perfiles IFUNAM (Técnicos Académicos) con Samuel Tehuacanero Cuapa, Realización: Carlos Antonio Sánchez/ Entrevista: David Salcedo. Unidad de Comunicación 2019.

En su natal Cholula, Samuel también creció inmerso en un ambiente cultural y musical que lo llevó a desarrollar un interés especial por la música. “Tenía una banda de surf en la preparatoria, donde tocaba el bajo, era muy divertido porque aparte de mi vida en la Facultad estaba haciendo ruido”, afirma.

Pero conforme fue avanzando en la universidad, se alejó de la música debido a la complejidad de la carrera. “Ahí todo era más complejo y más específico, las matemáticas empezaron a ser difíciles, ya no podía perder piezas de nada”.

Cuando estaba más desanimado de la carrera, conoció los laboratorios de Óptica, Termodinámica y Física Molecular en su universidad, que lo ayudaron a ver con mayor claridad a lo que quería dedicarse dentro de la física.

Con las visitas a los laboratorios “me reanimé, me gustaba ver qué pasaba, en qué fallaban mis predicciones. Creo que por eso me dedico a la física experimental”, dice a Noticias IFUNAM.

Mientras platica, el investigador mira de reojo su computadora, en ella ha dejado pendiente el análisis a nivel nanométrico de un bimetal, un material compuesto por dos metales diferentes pero en una sola pieza.

Estamos en su oficina: un cuarto oscuro y frío con paredes cubiertas de esponja acústica, diseñado así para que el microscopio del laboratorio, que funciona casi todo el día, lo haga en las condiciones de iluminación y temperatura óptimas para que la luz exterior no altere las observaciones.

A pesar de lo lúgubre que puede parecer su lugar de trabajo, Samuel disfruta pasar horas y horas ahí analizando materiales con unos niveles de precisión que pocos lugares pueden alcanzar.

“Durante mi tesis de maestría necesitaba de la técnica de microscopía de transmisión, cosa que no hay en Puebla, así que me acerqué al investigador del IF José Reyes Gasga, quien me asesoró en un análisis de una sílice mesoporosa, sus poros son de entre 5 y 50 nanómetros. Solo una máquina como las del Instituto pueden darte esa precisión”, explica Tehuacanero.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/ Unidad de Comunicación 2019.

El acercamiento a los laboratorios y la experiencia que obtuvo en sus trabajos de análisis (tanto en su tesis de licenciatura, maestría y doctorado) le dieron las herramientas para convertirse en un especialista en la técnica de microscopía electrónica de barrido y microscopía electrónica de transmisión.

La joya del laboratorio donde Samuel pasa sus días es un microscopio electrónico de barrido, modelo JSM 7800F de la marca JEOL. “Este microscopio es de muy alta resolución, podemos ver nano cosas, nanoalambres, nanopartículas, nanocubos, nanoprismas”.

“Una de las experiencias más interesante es hacerle hoyos a nanoparticulas decahedrales con el haz de electrones, de tal forma que se transformaran como una especie de NanoDona y posteriormente el hoyo se reestructurara hasta cerrarse. De hecho, este fenómeno fue el tema de mi tesis doctoral”, narró el investigador.

En el Laboratorio, Samuel utiliza dos métodos para ver materiales con el mayor detalle posible: la microscopía electrónica de barrido (una técnica que produce imágenes de alta resolución de la superficie de un objeto a través de un haz de electrones) y la microscopía electrónica de transmisión (parecida a la técnica anterior, pero con la característica de que los electrones atraviesan la superficie del objeto y la calidad de la imagen puede aumentar un millón de veces).

Con la incorporación de Samuel Tehuacanero Cuapa al IF, los investigadores de diversas áreas pueden obtener información precisa sobre la composición química y las propiedades de las superficies de los materiales que le encargan analizar. Además, instituciones externas pueden solicitar estos estudios a cambio de una remuneración económica para el Instituto.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/ Unidad de Comunicación 2019.

“Usualmente es para los servicios de la gente del IF: los de física médica, la gente de metalurgia, sistemas complejos, materia condensada. Pero también tenemos servicios externos para farmacias, joyería, o para otras universidades y facultades, como de antropología, odontología, ciencias de la atmósfera, arquitectura, es decir que también es una fuente de ingresos para el Instituto”.

Si no está determinando los colores, las texturas o los elementos de diversos materiales, Samuel dedica algunos momentos de esparcimiento en la pequeña cancha de basquetbol del IF, en la que cada miércoles juega una reta de unos minutos con estudiantes, técnicos o investigadores. Pero los mejores momentos para él son los días en que lo visita su familia. “Cuando vienen mis hijos y están en los laboratorios, viendo insectos en los microscopios, preguntando qué es esto o lo otro, o simplemente cuando se maravillan con las imágenes de los análisis, eso me motiva a disfrutar más este tipo de trabajo”, reconoce.

Algunos de los colaboradores-investigadores del IFUNAM con los que ha trabajado en el Laboratorio de Microscopía Óptica son Ramiro García, especialista en física de materiales y nanociencias; Gabriela Díaz, especialista en materiales nanoestrucutrados; o Jesús Arenas, quien, entre otras cosas, desarrolla biomateriales para uso odontológico.

Para él, el trabajar con tantas personas y usar los microscopios para analizar materiales tan diversos con el fin de entender de qué están hechas las cosas que nos rodean, es una de las mayores satisfacciones de estar en el IF. “Este ambiente me hace sentir orgulloso, trabajar aquí con grandes especialistas, que también son grandes personas y saber que de aquí sale gente muy preparada… es un orgullo”.

Foto: Carlos Antonio Sánchez/ Unidad de Comunicación 2019.