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NOTICIAS

Basta de llamarme así: "partícula de dios"

Aleida Rueda
25/jul/2012

El descubrimiento de la partícula consistente con el Higgs, anunciado por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) este mes, fue un hallazgo increíble para la ciencia, y la física de partículas especialmente, que se convirtió rápidamente en tema de agenda para la mayoría de los medios de comunicación.

Sin embargo, buena parte de la cobertura ha estado ensombrecida por una frase repetida una y otra vez por los mismos periodistas en títulos, notas y entrevistas.

“Que le llamen la ‘partícula de dios’ es un desafortunado error”, dice el director del IFUNAM, Manuel Torres Labansat, quien ha sido entrevistado varias veces en los últimos días por distintos medios mexicanos sobre el hallazgo del nuevo bosón.

El sobrenombre surgió cuando en los años noventa, Leon M. Lederman, premio Nobel de física en 1988, decide publicar un libro de divulgación sobre física de partículas bajo el título de "The Goddamn Particle" (algo que podríamos traducir como "La maldita partícula") por la dificultad que representaba para los científicos encontrarla, especialmente antes de la era del gran acelerador.

En un arranque de originalidad, su editor decide reducir el título para dejarlo como "The God Particle" (La Partícula de Dios). Hay quien dice que lo hizo en un intento por atraer más lectores a un tema poco seductor para las masas y otros asumen que se adelantó a que lectores (cristianos estadounidenses) encontraran ofensivo el término 'goddamn'.

Sea como sea, el título fue aprobado y, afortunadamente para el editor de Lederman, hizo que el libro se vendiera a tales niveles que logró, incluso, posicionar al nombre de 'partícula de dios' como sinónimo del bosón de Higgs.

De acuerdo con Torres, "el error se debió al editor del libro, pero también a un momento de debilidad del famoso y respetado Lederman. Nunca debió aceptar ese nombre".

El director del IFUNAM no es el único que reprueba el uso del término con tintes divinos. Luego del anuncio del 4 de julio sobre la partícula consistente con el Higgs, varios investigadores del mismo CERN criticaron la forma en que muchos medios se referían a ella.

Oliver Buchmueller, físico alemán del CMS (Compact Muon Selenoid), uno de los experimentos del CERN que lanzó la gran noticia, dijo que llamarle la 'partícula de dios' "es completamente inapropiado. No se está haciendo justicia al Higgs y a lo que pensamos sobre su papel en el universo. No tiene nada que ver con dios".

"Escuchar que le llamen 'partícula de dios' me hace enojar. Eso confunde a la gente sobre lo que estamos tratando de hacer aquí en el CERN", dijo Pippa Wells investigadora del experimento ATLAS, a Reuters.

No podemos, sin embargo, desacreditar el trabajo de Leon Lederman por el desafortunado sobrenombre que legó al bosón.

Lederman ganó el premio Nobel por el descubrimiento del segundo neutrino (neutrino tipo tau), contribuyó con otros importantes descubrimientos y fue destacado director del Fermilab. Además, dice Manuel Torres, "fue generoso en su apoyo a la enseñanza de la física y a las colaboraciones con América Latina, y en especial, con México".

Pero la palabra ha ganado terreno y, contra ello, sólo queda el conocimiento. "La mejor manera de contrarrestar ese uso es insistir en el nombre correcto: bosón de Higgs. Hay que insistir y explicar el porqué del nombre y la importancia del descubrimiento", afirma el físico.

Los bosones son partículas de espín (o un momento angular intrínseco) entero (0, 1 , 2) y, como tales, cumplen con la estadística de bose-einstein. Esto quiere decir que muchas de estas partículas pueden ocupar simultáneamente el mismo sitio, a diferencia de los fermiones (partículas de espín semientero).

Esta propiedad de los bosones es esencial ya que el campo de Higgs puede considerase un medio o condensado que llena todo el espacio. Así, las diferentes partículas adquieren su masa debido a la interacción con el campo de Higgs.

De confirmarse como tal, el bosón de Higgs sería la primera partícula fundamental de espín 0. Así, el bosón de Higgs se podría interpretar como el portador de una nueva fuerza que da lugar a la masa de todas las otras partículas del universo.

"Es importante que sea bosón y de espín cero porque se puede condensar y ocupar todo el espacio sin violar la invariancia de Lorentz, es decir, ocupar todo el espacio sin inducir una dirección privilegiada en el espacio-tiempo", explica el director del IFUNAM.

Torres, como muchos otros físicos, sugieren dejar de llamarla "partícula de dios", no sólo porque el sobrenombre es producto de una decisión equívoca sino para evitar cualquier tipo de interpretación religiosa.

Si bien el nombre de "partícula de dios" fue un intento por atraer a los lectores en los años noventa, los investigadores saben que hoy hay suficiente ciencia, suficiente información, suficientes buenas noticias para que la partícula se sostenga por sí misma, y para que dejen de llamarla así de una vez y para siempre.