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Crean el primer maniquí dosimétrico mexicano

Michelle Morelos
26/nov/2012

Ante la falta de personal capacitado para realizar el control de calidad asociado a los mastógrafos y con el objetivo de crear una solución robusta, práctica y económica para llevar a cabo un estudio dosimétrico en este aparato, Eduardo López Pineda, estudiante de la maestría en Física Médica del IFUNAM, desarrolló el primer maniquí mexicano para medir la dosis glandular promedio (DGP) que reciben los pacientes a través de los mastógrafos.

López Pineda presentó su trabajo en el Seminario de Estudiantes, con una charla titulada "Maniquí para evaluación de dosis glandular promedio usando dosimetría termoluminiscente", el 29 de octubre.

Aunque existen maniquís similares en otros países, es el primero que se hace en México. Con ello, se busca evitar tener que transportar a personal calificado con equipo costoso y frágil, pues comparado con otras opciones que requieren a un equipo de trabajo que conozca el funcionamiento de los aparatos “esta caja ya se encuentra lista, esa es su más grande aportación”, mencionó el físico.

El pasado 15 de octubre, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud Federal (SS), Pablo Kuri Morales, dijo en conferencia de prensa que en nuestro país sólo existen 164 técnicos radiólogos certificados que operan los mastógrafos de los hospitales y clínicas dependientes de la SS.

La cifra es mínima comparada con la demanda: si se recomienda que una mujer mayor de 40 años se practique una mastografía, por lo menos, una vez cada dos años, en realidad se requieren más de 100 mil personas capacitadas para cumplir con el requisito.

“Los técnicos que no están preparados, en ocasiones, vuelven a repetir la operación, sin pensar que al paciente le suministran más y más radiación ionizante, lo que les podría generar algún daño biológico”, dijo Eduardo López a Noticias IFUNAM. De ahí la necesidad no sólo de generar más profesionales en física médica sino también mejores equipos que faciliten su operación.

El trabajo de Eduardo va en esa línea. Sus maniquís son objetos semicirculares de 19 cm de diámetro y 4.5 cm de ancho, elaborados a base de polimetilmetacrilato (PMMA), que funcionan con cristales TL100 (fluoruro de litio dopado con titanio y magnesio), los cuales guardan parte de la información de las radiaciones y al calentarlos emiten luz.


El maniquí desarrollado por el investigador. Foto: Pedro Zaldívar Sánchez.

En el laboratorio se encargan de medir los niveles de radiación a partir de la cantidad de luz que emite el cristal, de esta forma se puede evaluar la dosis que recibió una paciente durante una mastografía.

Entre las ventajas que tiene este equipo es su bajo costo, ya que el precio de cada uno es menor a 500 pesos pues los cristales detectores cuestan entre 2 y 3 dólares. La inversión más fuerte resultaría de la instalación de un laboratorio capaz de leer los resultados, lo que equivaldría a cerca de 100 mil dls, sin embargo las instalaciones del IFUNAM se encuentran capacitadas para proporcionar el servicio.

Otros aparatos, que por lo general se utilizan para medir radiación son cámaras de ionización y valen más de 40 mil dls. “Este equipo además de ser caro y delicado, también necesita a alguien capaz de entender los resultados que se generen al momento”, señaló López.

Por otra parte, el maniquí creado por el estudiante es ideal para hacer análisis en lugares de difícil acceso, pues sólo es cuestión de trasladarlo al lugar donde está el mastógrafo, tomar la muestra y enviarlo de nuevo, para que en los laboratorios del IFUNAM se realice su estudio.

Las metas a largo plazo del investigador es mandar sus aparatos a todos los estados del país y llevar a cabo un método de intercomparación entre ellos con el objetivo de generar nuevas estadísticas en el campo del estudio dosimétrico en mastógrafos.

En la actualidad se realizan pruebas piloto del proyecto en el Instituto de Cancerología, y se busca mayor apoyo gubernamental con el fin de impulsar que los servicios que proporciona el Instituto de Física no sólo se queden en talleres sino también se puedan realizar mediciones de dosis glandular promedio de clínicas y hospitales sin ningún problema.


López Pineda en el Seminario de Estudiantes. Foto: Pedro Zaldívar Sánchez.