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Mazari y su contribución al Acelerador 5.5

Colaboración de Eduardo Andrade
14/feb/2013

Las contribuciones del Ing. Marcos Mazari Menser a la ciencia en México, en particular como pionero en la Física Nuclear Experimental, han sido objeto de varias publicaciones realizadas por investigadores como María Esther Ortiz, Arturo Menchaca, Ángel Dacal y Héctor Manjarrez, entre otros; sin embargo, dichas publicaciones no mencionan la participación y liderazgo de Mazari en la creación de la infraestructura del Acelerador Van de Graaff de 5.5 MV del IFUNAM, labor por la cual escribo el presente texto.

Muchos eventos afortunados se entrelazaron para que se realizara el proyecto de la instalación de este acelerador en el IFUNAM. Y el primero de ellos se presentó el mes de mayo de 1984, mientras el Dr. Miguel José Yacamán dirigía el Instituto.

En ese mes, invité al Dr. Gerard C. Phillips, director de los laboratorios nucleares T.W. Bonner de la Universidad de Rice, a que dictara una conferencia sobre el proyecto de la construcción de un súper colisionador de iones de mucho mayor energía que el acelerador del CERN.

De acuerdo con Phillips, el programa de física nuclear experimental de la Universidad de Rice había llegado a su fin en 1975, y los dos aceleradores fabricados por la compañía High Voltage Engeneering con los que se había trabajado, quedaban libres.

Uno de ellos, el tándem de 6 MV (similar al que se encuentra hoy en el ININ), había sido donado y trasladado al Instituto Ruder Boskovic, en Croacia, y el segundo, en ese momento, fue ofrecido a Yacamán, con todo el equipo periférico asociado. Phillips aseguró que dicho aparato sería muy útil en México para ser usado en nuevas líneas de investigación, con la premisa de que la donación se hiciera de forma expedita. Yacamán aceptó con la condición de que el Rector Octavio Rivera Serrano la aprobara.

El edificio que albergaba los aceleradores iba a ser demolido, por lo que, con el fin de agilizar el proceso, Yacamán no presentó este proyecto ni al Consejo Interno ni tampoco al CETIC, y lo hizo directamente con el Rector.

El ingeniero Mazari, en ese entonces Doctor Honoris Causa por la UNAM, miembro del Departamento de Colisiones y de la Junta de Gobierno, expresó su entusiasmo por este proyecto, ofreció su colaboración irrestricta y le solicitó al Rector que aceptara la donación con el argumento de que el acelerador, con un valor estimado de 2 millones de dólares, sería de gran utilidad en nuevos proyectos de investigación, y que la UNAM sólo tendría que invertir en los gastos del traslado del aparato y un edificio para éste. El Rector aceptó la oferta de donación en forma verbal, aunque no firmó ningún documento que avalara el compromiso.

El hecho de que Mazari, siendo miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, solicitara la donación del acelerador fue clave para que se aceptara la oferta.

En ese entonces, el IFUNAM no tenía presupuesto para afrontar los gastos que implicaba la donación. Así que, a nombre del Rector, Mazari solicitó los apoyos de sus amigos: el Ing. Héctor del Castillo, Director de Proveeduría, quien realizó la importación del acelerador y aportó de su presupuesto $32,000 dólares, y el Ing. Daniel Montellanos, Director General de Obras, quien brindó su apoyo para la construcción del edificio del acelerador.

Tampoco había presupuesto para pagar mano de obra calificada para desensamblar y embalar el acelerador, de manera que Mazari se ofreció como voluntario para realizar estas tareas y en una camioneta del IFUNAM, con llantas lisas y en malas condiciones mecánicas, nos trasladamos él, Ángel Dacal, Rafael Martínez, Karim López, Efraín Chávez y un servidor, a Houston en octubre de 1984.

Con su sencillez y compromiso característicos, Mazari usó herramientas muy simples de carpintería para fabricar 20 cajas de madera, que se usarían para embalar los componentes frágiles de este acelerador.


Izquierda: Personal del IFUNAM, octubre de 1984. De izquierda a derecha: E. Andrade, M. Mazari, R. Martínez, K. López, A. Dacal y E. Chávez. Derecha: Algunas de las 20 cajas de madera fabricadas por Mazari para embalar componentes frágiles del acelerador.

En sólo 3 semanas se realizaron las tareas propuestas y se requirieron 5 plataformas para trasladar al IFUNAM las casi 70 toneladas del acelerador y equipos periféricos, los cuales arribaron en diciembre de 1984 y fueron colocados en los patios del IFUNAM, por que no había un edificio para él.

La mayoría de los miembros del Instituto ignoraban la donación del acelerador por lo que les sorprendió la llegada de sus componentes. También había un desconocimiento general sobre sus posibles usos y muchos investigadores opinaban que había sido un error el proyecto de instalarlo pues era obsoleto para la investigación en física nuclear.

Mazari, sin embargo, argumentaba que los aceleradores de bajas energías tenían nuevos usos, como el análisis de materiales por el bombardeo con iones, y que esas técnicas serían establecidas en este laboratorio. Mazari no se equivocó en sus predicciones ya que la compañía National Electrostatic Corporation vendió más de 200 de estos aparatos por una demanda apenas disparada.

Fue el Dr. Jorge Carpizo, electo como Rector en diciembre de 1984 e invitado al IFUNAM en enero de 1985 para ver el acelerador, quien autorizó los fondos necesarios, respetando el compromiso verbal del Dr. Rivero, para que se construyera el edificio que lo resguardaría.

La nueva tarea, que se llevó a las manos Mazari, fue entonces diseñar el edificio ideal: una torre de 30 metros de altura y un área de aproximadamente 1000 m2 de construcción.

En mayo de 1985, la compañía Ingenieros Civiles Asociados(ICA) inició la construcción del edificio, que concluyó en el mes de junio de 1986.


Izquierda: Proceso de construcción del edificio del acelerador en 1985. Derecha: Edificio del acelerador terminado el mes de julio de 1986.

Debido a que Mazari trabajó con mucho éxito en la compañía ICA, tuvo una excelente amistad con su presidente, el Ing. Gilberto Borja, y consiguió para el acelerador importantes donaciones tales como la construcción de una plataforma móvil y la instalación de 2 grúas, equipos indispensables para realizar trabajos de mantenimiento.

En la parte superior de la torre se colocó una viga de acero, sobre la cual se pondría la grúa de 20 toneladas de capacidad para realizar las maniobras de remover y colocar el pesado tanque que encierra el acelerador. Oportunamente, Mazari planeó y ejecutó la compleja tarea de colocar la grúa, que tenía que estar lista antes de que se pusiera el techo de la torre.


Las maniobras, dirigidas por el Ing. M. Mazari, para colocar la grúa de 20 toneladas sobre la viga de acero colocada en la parte superior de la torre.

En julio de 1986, Carpizo le expresó a Yacamán su deseo de inaugurar en el mismo día el edificio del acelerador y las esculturas conocidas como Las Serpientes del Pedregal; sin embargo Mazari no consideró conveniente que se inaugurara el edificio vacío, por lo que organizó a un grupo de trabajadores del taller del IFUNAM para realizar las complicadas tareas de introducir todas las pesadas piezas a su interior.

Mazari solicitó una vez más a Borja el préstamo de una grúa de alta capacidad de carga y una plataforma para realizar estas maniobras. Lo más difícil de la maniobra fue introducir el pesado tanque del acelerador con una masa de 14 toneladas, un diámetro de 2 metros y una longitud de 8 metros que debía ser colocado verticalmente.


Aspectos de maniobra dirigida por el Ing. M. Mazari de introducir y poner en forma vertical el tanque del acelerador de 14 toneladas, junto con trabajadores del IFUNAM.

La hazaña fue cumplida y el edificio, inaugurado por el Dr. Carpizo el 26 de Agosto de 1986, pero fue hasta julio de 1988 cuando el acelerador fue puesto en operación por primera vez manteniéndose en funciones desde entonces.


El Ing. Mazari llegó a manifestar su satisfacción de la visita al acelerador en diferentes épocas de varias personalidades como: (sup. izq.) Ernesto Zedillo cuando este era Secretario de Educación; Gilberto Borja (sup.der); el Rector Jorge Carpizo y el Dr. José Sarukan, Coordinador de la Investigación científica (inf.izq.); y Leon Letherman, director del Fermi Lab y premio Nobel de Fisica 1988 (inf. der.).

La experiencia y visión del Ing. Mazari para este proyecto rindieron frutos positivos que se reflejan en los resultados obtenidos en cerca de 25 años de operación y el desarrollo de muchos proyectos interdisciplinarios de investigación, en particular, en ciencia de materiales, que ha generado más de 100 artículos científicos y una contribución importante en la formación de recursos humanos.

Actualmente el área de experimentación de este acelerador fue reinaugurada con nuevas líneas de experimentación, lo cual permitirá que el acelerador de 5.5 MV del IFUNAM siga siendo un importante laboratorio de investigación.