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El diagnóstico del cáncer con mastografías, un desafío para México

Mariana G. Sixtos
28/sep/2013

Existen 342 mastógrafos registrados por la Secretaría de Salud, de los cuales el 70% son para detección, el 25% para detección y diagnóstico y el 5% restante solamente es para diagnóstico, afirmó Adriana Moreno Ramírez, asesora de la Dirección de Cáncer en la Mujer del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, en una charla en el IFUNAM.

Un mastógrafo (o mamógrafo) es un aparato que explora por medio de los rayos X el seno, dispone de tubos especialmente adaptados para obtener una imagen donde se visualiza si la glándula mamaria posee algún defecto o malformación.

De acuerdo con la ponente, quien habló sobre el control de calidad en el programa de prevención y control de cáncer de mama el 20 de septiembre, como parte del seminario de Física Médica, México enfrenta problemas para detectar y diagnosticar cáncer debido a la falta de actualización de las normas mexicanas.

Como NOM-041-SSA2-2011, para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama y la NOM-229-SSA1-2002, que regula el ambiente, los requisitos técnicos, responsabilidades sanitarias, especificaciones para los equipos y protección radiológica en establecimientos de diagnóstico médico con rayos X.

Esta misma norma que también regula las especificaciones para la compra, uso del equipo y la capacitación de personal se encuentra desactualizada, declara Moreno.


Adriana Moreno Ramírez, en su charla sobre la estructuración de las normas en México de los mastógrafos y los técnicos especializados para su uso. Foto: Mariana G. Sixtos.

A falta de normas actualizadas, Moreno Ramírez se dedica a generar manuales que ayuden a los profesionales a usar los aparatos, pues muchos de ellos, a pesar de tenerlos no saben cómo utilizarlos. Uno de estos manuales, elaborado por la Secretaría de Salud, que se implementó hasta 2012 a pesar de haber sido propuesto desde el 2011, incluye lo necesario para que técnicos radiólogos y físicos médicos utilicen adecuadamente los equipos. También se ha elaborado un curso de capacitación impartido en toda la República, cuyas sedes se ubican en Tamaulipas, Querétaro, Sinaloa, Jalisco y Quintana Roo, con 6 entidades por cada sección, a excepción del Distrito Federal y el Estado de México.

Actualmente con este curso se ha capacitado al 40% de especialistas en el país y se espera que en 2014 se termine de capacitar al 60% restante para dar un uso adecuado a los mamógrafos que se encuentran ubicados en la Unidad de Especialidades Médicas de Detección y Diagnóstico del Cáncer de Mama (UNEME DEDICAM), hospitales, centros de salud, clínicas, centros de oncología, unidades móviles e institutos.

De acuerdo con Moreno, uno de los problemas es no sólo la necesidad de los físicos médicos sino las pocas oportunidades profesionales que hay para ofrecerles. Debido a la falta de presupuesto de la Secretaría de Salud, explica, no es posible la apertura de plazas e incluso tampoco el monitoreo y mantenimiento adecuado de las unidades de mastografía, que corre a cargo de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

Aunque Adriana Moreno espera que en un futuro cercano tanto las normas como el equipo sea renovado, el desafío del diagnóstico tiene que resolverse paralelamente con un mayor número de físicos médicos especializados en el área.