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Experimentan con descargas eléctricas para probar autenticidad del manto de Turín

Lourdes G. Ambrosio
3/dic/2013

Por cientos de años se ha especulado alrededor de la reliquia más famosa del mundo cristiano: el llamado sudario de Turín, el manto de lino que, según la historia cristiana, envolvió el cuerpo de Jesucristo después de la crucifixión y que, como supuesta prueba de su existencia, mantiene la silueta de un hombre marcada.

Más allá del debate sobre la identidad de ese hombre, algunos científicos se han preocupado por llevar a cabo varios experimentos con este pedazo de tela para responder la pregunta más importante: ¿es posible producir una imagen en una tela simplemente por haber estado en contacto con ella y que perdure además cientos de años?

Uno de ellos es Giulio Fanti, profesor de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Padua en Italia, quien vino al IFUNAM el 17 de Octubre para ofrecer la charla titulada "¿Es la sábana santa de Turín del primer siglo A.C?: algunos nuevos resultados”.

En el seminario el profesor Fanti habló sobre distintas posibilidades para poder medir la edad del lienzo como la prueba de carbono 14. El carbono 14 tiene su principal origen en la atmósfera debido a la acción de los rayos cósmicos (partículas de alta energía) sobre los átomos de nitrógeno, y una vez formado da lugar a dióxido de carbono el cual es absorbido por las plantas durante la fotosíntesis.

De tal forma que cuando las plantas y animales mueren su nivel de carbono 14 es similar al nivel del carbono 14 en la atmósfera en la que vivieron. Sin embargo, dicha concentración de carbono 14 no se mantiene constante una vez que las plantas y animales mueren sino que decae con el tiempo, lo cual permite estimar la fecha de fallecimiento -o el momento en que el carbono 14 fue capturado por las plantas-.

En una presentación anterior en el IFUNAM, el mismo Fanti comentó que el famoso manto de Turin (un lienzo de lino donde aparece la imagen de un hombre alto, barbado y con marcas de crucifixión), fue sometido en 1978 a la prueba de carbono 14, que resultó en una antigüedad entre los años 1260 y 1390 de nuestra era. En esta visita, Fanti habló de nuevos métodos basados en la radiación de fibras naturales con luz infrarroja y medidas espectroscópicas, los cuales no dañan el material.

Sin embargo, de acuerdo con Fanti, estas técnicas tienen que ser todavía refinadas para obtener mejores estimaciones sobre la fecha del lienzo. Según el investigador, estos resultados basados en el carbono 14 no son del todo fiables debido a que no se conoce como se elaboró el manto, ni se tienen datos de su historia de deterioro, ni sus condiciones de exposición y de manipulación; lo cual puede haber variado el nivel de carbono 14 original en dicho material

Fanti también discutió qué pudo haber dado lugar a la impresión de la imagen en el lienzo de lino. Una posible explicación se basa en el llamado "efecto corona". Este efecto consiste en la ionización del aire que rodea a un conductor de alta tensión y se manifiesta en pequeñas chispas o descargas a muy corta distancia de los cables. En la llamada "descarga corona" la corriente eléctrica generada disipa calor (llamado calor de Joule o calor ohmico) al circular por una objeto. Si tuviéramos a un individuo envuelto en una tela, la pregunta es ¿puede el calor de Joule imprimir la imagen del individuo en la tela?

Fanti y su equipo decidió poner esta idea a prueba y, junto con Jorge García Macedo, del IFUNAM, diseñaron un experimento utilizando una réplica de un cuerpo en miniatura hecho en plata, el cual colocaron en medio de una tela justo como pudo haber estado envuelto el posible cuerpo en el sudario. Luego se le aplicaron descargas eléctricas muy suaves con las cuales provocaron una modificación en la estructura que componen la fibra de lino, y comprobaron que, en efecto, se había producido una silueta.

Con el estudio de efecto de descarga corona, García Macedo, Fanti y sus colaboradores muestran que sí es posible que una imagen se pueda ‘imprimir’ en una tela a partir de ciertas descargas eléctricas. Sin embargo, aún cuando se diera por hecho que la tela corresponde al siglo 1, los investigadores todavía tendrían que responder de dónde surgió esa descarga y con qué cantidad de energía con el fin de arrojar luz sobre el origen de la tela con tanto significado para una de las religiones más importantes del mundo.