NOTICIAS

Recubriendo con plomo al INCan

Arturo Tinoco Arenas
17/ene/2014

Entre las tareas más importantes en el área de la Física Médica destaca la dosificación de radiaciones para el tratamiento de cáncer y el desarrollo de medidas de seguridad específicas para evitar dañar al personal que la aplica.

Este tema fue discutido en la conferencia titulada “Experiencia en el diseño y el cálculo de blindaje del nuevo Departamento de Medicina Nuclear del Instituto Nacional de Cancerología (INCan)” por Alejandro Rodríguez Laguna el 28 de noviembre del 2013 como parte del Seminario de Física Médica.

Rodríguez Laguna fue el encargado del establecimiento de placas de plomo de gran espesor sobre los muros de los consultorios del Departamento de Medicina Nuclear del INCan, uno de los centros más especializados en el tratamiento de pacientes con cáncer y el estudio de la oncología (especialidad médica que trata los tumores benignos y malignos) en el país.

De acuerdo con el ponente, este tipo de técnicas representan un riesgo para el personal que labora en el instituto, por lo que se decidió utilizar estas placas de plomo como medida de prevención para evitar riesgos. El plomo, en ese sentido, es un material que aísla cualquier tipo de radiación (incluso de teléfonos o aparatos electrónicos).

El plomo hace las veces de lo que se conoce en física como Jaula de Faraday cuyo nombre se debe a su inventor británico y es capaz de anular los campos eléctricos que intenten penetrarla creando un campo eléctrico de la misma magnitud pero en dirección opuesta que neutraliza al campo externo si la fuente está afuera de ella, como en los aviones que evita que los pasajeros se electrocuten al volar durante una tormenta eléctrica.

En el caso del INCan, la fuente está dentro de la Jaula de Faraday evitando que las ondas electromagnéticas salgan del laboratorio y mantiene a salvo al personal.


Las placas de plomo producen el efecto de la llamada Jaula de Faraday que evita que la radiación salga del laboratorio.

El INCan fue fundado en la época posrevolucionaria y en él se coordina el Programa Nacional de Control de Cáncer que abarca temas como: prevención y detección temprana del cáncer, guías oncológicas, cuidados paliativos, infraestructura médica, administración de servicios médicos y control de tabaquismo. En esta institución se salvaguardan tomógrafos, mamógrafos y equipo de rayos X que producen ondas electromagnéticas de alta energía que, sin un control adecuado, podrían resultar nocivas para el ser humano.

Con una muestra de plomo de aproximadamente dos centímetros de grosor el ponente discutió las dificultades técnicas del recubrimiento de ciertas áreas del INCan con estas pesadas placas.

Rodríguez Laguna habló también del área de Física Médica y de su potencial como un área de especialización para físicos mexicanos. Invitó a los presentes a mantenerse informados de las técnicas de radiación más recientes como la mastografía por emisión de positrones así como de establecer siempre el trato cordial con el paciente y los doctores del hospital incluso en situaciones desagradables.

El físico médico planteó con su charla la realidad de su trabajo pues, dijo, "es muy difícil dedicarse únicamente a los protocolos de investigación en esta área de la Física" y aclaró que es más conveniente llevar una posición asistencial ya que es de vital importancia para el tratamiento de los pacientes.

Afirmó que los físicos médicos pueden tener mejores salarios si aprenden a vender su trabajo porque "oportunidades laborales hay. El gran número de pacientes que acude al INCan para pedir atención médica sobrepasa los medios disponibles".

Por el momento se tiene planeado ampliar el instituto y conseguir equipo médico de alta tecnología para dar un mejor servicio y atender al mayor número de pacientes “con el fin de conseguir una medicina nuclear de primer nivel”, concluyó Rodríguez.