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Alonso Fernández, el maestro innato

Mariana Sixtos
7/mar/2014

"Hacer un encasillamiento de científicos y humanistas es un error; de hecho, la UNAM es una institución tan rica porque cuenta con valiosos elementos que han distinguido en muy varios aspectos, incluyendo naturalmente las artes, lo cual le otorga un carácter importante a la vida universitaria”

(Alonso Fernández, 1927-2014)

El pasado 19 de febrero falleció Alonso Fernández González a los 86 años de edad, investigador del Instituto de Física y cuarto director del mismo (de 1970 a 1973).

Fernández González nació el 26 de octubre en 1927 en el Distrito Federal. Egresó de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional, para después estudiar el posgrado en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México en conjunto con el Instituto Tecnológico de California y cursar el doctorado en la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Cuando finalizó su formación académica, regresó a la UNAM para dedicarse al estudio de la Física del Estado Sólido, comenzando en la Facultad de Ciencias. Hizo trabajos pioneros en crecimiento de cristales, así como también la teorización de fenómenos cristalinos. Eventualmente inició estudios metalúrgicos que derivaron en la creación de un Grupo de Metalurgia.

En una semblanza editada por la UNAM en 1984 titulada “Alonso Fernández González, imagen y obra escogida”, Héctor Riveros, también investigador del Instituto de Física, relató que el grupo de Estado Sólido estuvo bajo la dirección de Fernández durante 14 años, "lapso en el cual formó investigadores de alto nivel que interaccionan con instituciones extranjeras. Es hasta entonces que dejó de guiarlos para dirigir el propio Instituto".

En 1970 Alonso Fernández tomó la dirección del Instituto de Física convirtiéndose así en el cuarto director en tomar la batuta de la institución. Durante su dirección, se formó el departamento de Colisiones Atómicas y Moleculares, en el que se elaboraron proyectos con la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN, un órgano gubernamental que hacía control, vigilancia, coordinación, fomento, realización de la exploración y explotación de materiales atómicos, dividido ahora en distintas dependencias) y por invitación de esta comisión, Fernández creó un grupo de Instrumentación con el objetivo de generarla investigación hacia el crecimiento y caracterización de cristales para detectar partículas nucleares.

En 1973, dejó el cargo de director y, hacia 1974, fue invitado a dirigir la recién creada Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana.

“Ello representó una experiencia valiosísima que nos permitió integrar un grupo de profesores-investigadores que compartieron la gran oportunidad de iniciar una nueva universidad con ideas originales”, relató el propio Fernández en el mismo documento “Alonso Fernández González, imagen y obra escogida”.

Fue comisionado por la UAM (después de su rectoría), pero sin ningún apoyo institucional; de manera que empezó a trabajar en la Universidad de Yucatán en condiciones realmente difíciles; sin embargo, después de algún tiempo obtuvo apoyo a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el gobierno del estado, se logró construir un departamento de medicina nuclear pequeño pero bien integrado de medicina nuclear con investigadores jóvenes y entusiastas.

Al finalizar 1979, el CINVESTAV, del Instituto Politécnico Nacional, lo invitó a formar parte de una unidad de ese centro en Yucatán, labor que asumió como director a partir de 1980, para el progreso socioeconómico que requería el sureste del país, siendo objetos de estudio los recursos del mar y la búsqueda de nuevas fuentes de energía.

Alonso Fernández González fue miembro de las sociedades de Física en Estados Unidos e Inglaterra, así como de la Academia Nacional de Ingeniería, la Asociación Nacional de Energía Solar, del Colegio de Ingenieros en Comunicaciones y Electrónica, entre otras.

Entre las distinciones que le fueron otorgadas a Fernández González destacan el Premio de Ciencias “Elías Sourasky” (1976), el reconocimiento de plata de la Asociación Nacional de Energía Solar, el reconocimiento al Mérito en Investigación, Ciencia y Tecnología y la designación Doctor “Honoris Causa” por la Universidad de New Brunswick, Canadá. En 1992, el IPN lo galardonó con la Presea “Lázaro Cárdenas” y con el “Premio a la Investigación”.

El 19 de febrero a los 86 años de edad, falleció Alonso Fernández González, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, que será especialmente recordado por su papel en la producción de ciencia nacional pero también como formador de nuevos profesionales

Dejó por escrito en el documento de 1984 la noción de sus propios logros con estas palabras: “en resumen, la principal contribución ha sido, a lo largo de más de 30 años de trabajo en el medio académico, la formación de investigadores y centros de investigación donde se ha creado el clima adecuado para cultivar originalidad, entusiasmo, interés y dedicación por la investigación y, con el rigor científico indispensable, se han formado investigadores brillantes que han alcanzado excelentes niveles e física […]”.

“Ello le ha dado -continuaba Fernández González- a un servidor la profunda satisfacción de colaborar a formar el ambiente académico en el cual se han desarrollado científicos mejor preparados, más capaces y más creativos que él mismo, lo cual es una satisfacción universitaria. Obviamente esto ha sido posible gracias a la nobleza de la juventud y del medio en que se ha trabajado”.

Descanse en paz, Alonso Fernández González.


Pintura que apareció en la revista "Ciencia y Desarrollo". Vol.XIV Núm. 83 noviembre-diciembre 1988.


Foto que aparece en el libro "Alonso Fernández González, imagen y obra escogida" de la Colección México y la UNAM/22 "Aportaciones universitarias a la solución de problemas nacionales", UNAM, 1984.