NOTICIAS

Termina encuentro de arqueometría con proyectos prometedores

Aleida Rueda
3/nov/2014

Un laboratorio, muchos jóvenes investigadores y prometedoras líneas de investigación es lo que presentó México en el IV Congreso Latinoamericano de Arqueometría.

Del 17 al 31 de octubre, se reunieron en el Museo Nacional de Antropología más de 140 especialistas en diversas áreas para hablar de los avances, las técnicas y desafíos que hay actualmente para el análisis del patrimonio cultural de México y el mundo.

En la inauguración, en la que participó el director del IFUNAM Manuel Torres, se destacó la labor de físicos en áreas culturales y artísticas y el papel fundamental de la interdisciplina para hacer investigaciones integrales que ayuden a entender mejor las huellas y los contextos del pasado arqueológico.


Torres y Ruvalcaba, durante la inauguración del congreso. Foto: Isaac Rangel.

Estrenos en arqueometría

Una de las grandes noticias que se dieron en este congreso fue la creación del El llamado Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC) fue presentado por el coordinador del proyecto e investigador del Instituto de Física, José Luis Ruvalcaba Sil.

De acuerdo con Ruvalcaba, buena parte de nuestro patrimonio cultural ha sufrido daños y degradaciones por efecto de las condiciones ambientales, por ejemplo, que no han podido evitarse debido a que no han sido analizadas con las técnicas correctas.

“El LANCIC tendrá como misión ampliar el conocimiento que existe a nivel físico-químico del patrimonio cultural de México y tener un impacto en la evaluación de acciones para la toma de decisiones en conservación con base en análisis científicos”, dijo el investigador.

Otro de los próximos estrenos es el Servicio Arqueométrico Nacional, que estará a cargo de Avto Gogichaisvili, Ana María Soler y Juan Morales, del Instituto de Geofísica de la UNAM. Este laboratorio, que estará en funcionamiento a partir de abril del 2015 y que fue financiado y aprobado por Conacyt en su modalidad de laboratorio nacional, servirá para hacer fechamientos mediante la técnica de arqueomagnetismo de cosas como hornos, cerámicas, ladrillos, tejas y adobes.

Dataciones más exactas

En el evento, se presentó el Laboratorio de Espectrometría de Masas con Acelerador (LEMA) que aunque tiene muy poco tiempo de haberse formado en el IFUNA, es el primer laboratorio de este tipo en México y Latinoamérica que permitirá, entre otras, hacer dataciones más precisas y de objeto más antiguos.

Este laboratorio es mucho más eficiente, por su tamaño compacto comparado con los laboratorios que poseen otros países. Esto es porque la manera en la que trabaja necesita muestras mucho más pequeñas. El LEMA podrá brindar servicios a los arqueólogos y cualquier grupo de académicos interesados.

Otro proyecto interesante fue el uso de centelleo líquido y la espectrometría de masas con aceleradores para hacer dataciones de carbono 14 en tres sitios arqueológicos de la depresión central de Chiapas, donde existe una carencia de muestras bien conservadas. Los valores de obtenido se utilizan para conocer cómo es actualmente el efecto reservorio de estos sitios arqueológicos.

Marco Leona: la verdadera interdisciplina es el reto

A pesar de que la arqueometría es una rama que requiere de la participación de profesionales de diversas áreas, desde historiadores, artistas y humanistas hasta físicos, químicos o biólogos, para Marco Leona, director del Departamento del Investigación Científica del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y conferencista en el congreso, el verdadero reto es ese, alcanzarla.

“Hay un problema notable en la cuestión del enfoque interdisciplinario que interviene en la arqueometría. En el mejor de los casos, se ha logrado un enfoque multidisciplinario: gente de diferentes disciplinas trabajando más o menos juntos. Pero la interdisciplina realmente significa trabajar en colectivo para lograr algo que es más que la suma de las partes”.


Marco de Leona. Foto: Isaac Rangel.

Y reconoce que eso está pasando en muy pocos casos. “Únicamente sucede cuando los historiadores y los antropólogos, por ejemplo, usan el material de investigación, los aspectos científicos, para lograr una conclusión que sería imposible obtener sin ciencia”.

Para lograrlo Leona concluye que hace falta más diálogo e interacción y no solo trabajar juntos y verse todos los días. Para él, el arte y la ciencia deben estar desde la misma idea y el objetivo de cada proyecto.

El congreso terminó con una serie de talleres que incluyeron técnicas datación, prospección arqueológica, análisis de residuos químicos en materiales porosos y caracterización in situ mediante espectrómetros portátiles, entre otros.


IV Congreso Latinoamericano de Arqueometría

Fotos: Isaac Rangel.

Enlaces Relacionados