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Nuevas consideraciones en radiación aplicadas a cáncer

Guadalupe Toalá
1/dic/2014

Distintos grupos de trabajo alrededor del mundo, entre ellos el grupo de Física médica del Instituto de Pesquisas Energéticas e Nucleares, Ipen-Cnen/SP, Universidad de São Paulo, Brasil, tratan de considerar en nuestros días un modelo más realista en el cálculo de dosis de radiación interna.

El trabajo, liderado por Helio Yoriyaz, consiste en calcular esta dosis tomando en cuenta los distintos tipos y composiciones de cada uno de los tejidos, así como cavidades de aire y tumores dentro del organismo.

El trabajo fue presentado en el Instituto de Física el 23 de octubre por Yoriyaz quien actualmente trabaja en el Instituto de Investigación Nuclear y Energía de la Universidad de Sao Paulo.

A la radiación interna también se le conoce como braquiterapia (del griego brachys que significa "cerca"). Para este procedimiento, un grupo denominado AAPM Task Group TG-43 de Estados Unidos (American Association of Physicist in Medicine TG-43, por sus siglas en inglés) en 2004 estableció un protocolo para el cálculo de dosis en tratamiento de pacientes y en 2012 el TG-186 recomendaciones a la norma de 2004.

El modelo habitual que se usa para establecer las dosis en los pacientes considera al individuo compuesto por agua e inmerso en ella, es decir, no se consideran heterogeneidades ni se aplican dosis en función de si es un tejido u otro.

Esta forma práctica de cuantificar resultados es muy rápida, característica que es de suma importancia en el área clínica donde iniciar tratamiento resulta apremiante.

De acuerdo con Yoriyaz, cada tejido presenta diferente densidad. Y en función de ella, se pueden hacer estimaciones de dosis más precisas, pues se considera cada uno de los órganos y tejidos como el hígado o el, corazón y no solamente agua.

La información para distinguir los diferentes órganos del cuerpo es obtenida por medio de imágenes de tomografía computarizada, la cual proporciona la anatomía general del paciente.

A pesar de las ventajas de este procedimiento, existen algunos problemas pues al tener ahora diferentes materiales y tejidos se deben tener datos nucleares para cada uno de estos materiales, lo cual introduce un grado de error en los cálculos y se presentan dificultades para validar todos estos parámetros.

“Calcular la dosis de distribución como por ejemplo en la superficie del hueso resulta muy complicado”, dice Yoriyaz. Dado que son las imágenes de tomografía computarizada las que proporcionan información sobre las densidades, se requiere que las máquinas que realizan estas imágenes estén muy bien calibradas ya que la precisión en los datos es un factor crítico para la dosimetría.

Una vez que se tiene la tomografía de cada paciente se usan programas de computadora y se extraen las densidades de cada uno de los tejidos obteniendo millones de datos. El resultado son imágenes sobrepuestas en las que es posible ver la anatomía del paciente y su distribución de densidades. Dichos datos se usan para cálculo de dosis

En el futuro se pretende hacer uso de imágenes de resonancia magnética para tener mayor diferenciación entre tejidos y tumores, algo que no es posible mediante una tomografía.

Otra consideración al calcular las dosis es por la contribución de la dosis de tránsito en la dosis total, ya que la dosis total contempla todas las formas en que recibe el paciente la radiación, incluyendo la dosis de tránsito relacionada con la radiación emitida por la fuente desde su posición permanente.

En ese sentido, Yoriyaz ha encontrado que en ciertas formas específicas de braquiterapia, como cáncer de próstata, la dosis de tránsito ya no resulta despreciable como sucede en la mayoría de los procesos, por tanto, las mejoras en los cálculos de dosis en braquiterapia representan mejoras en la efectividad y la disminución de daños del tratamiento.

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Imagen de: http://www.fapesp.br/
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