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Verónica en el taller

Aleida Rueda
9/mar/2015

Verónica Chávez tiene 40 años y lo dice sin vergüenza. No tendría por qué tenerla. Desprende jovialidad, ríe, habla y camina con soltura, fuerza y feminidad. Es parte de la comunidad de trabajadoras (miembros del personal administrativo) del Instituto de Física, sólo que ella cumple con funciones particularmente distintas.

Buena parte de su trabajo consiste en hacer actividades de cerrajería, plomería o electricidad. Sabe bien para qué sirve un multímetro, puede utilizar cortadores para tubos y entiende cómo cambiar la chapa de una puerta.

Ya hacía algunas de esas cosas porque las aprendió en casa pero nunca pensó que lo haría como parte de su trabajo en la sección de mantenimiento del Taller Central del IFUNAM, en el que trabaja desde hace menos de un año.

Con alguna ayuda de su marido, de sus propios compañeros de trabajo y por su misma curiosidad, Verónica ha ido aprendiendo a hacer la “talacha” que le resulta, dice, “bastante divertida”.

Hace seis años entró a trabajar como personal administrativo de base como auxiliar. Por la necesidad de algunos departamentos, empezó a capacitarse y a buscar las áreas funcionales. A los dos años tuvo la oportunidad de tomar el curso de técnico, que es una plaza generalizada. Y hace un año, cuando pudo re clasificarse y se requería a alguien en el taller, ella no dudó en aceptar.

“Yo era la primera que decía: ¿qué voy a hacer en el taller? Entre los mismos compañeros me han dicho que me veían en una oficina. Trabajé varios años en la mercadotecnia y en el área administrativa, y es cierto, nada que ver. Pero yo les digo que hay que aprender algo nuevo y si es tu trabajo hay que hacerlo con entusiasmo con la intención y el panorama abiertos para aprender”.

Lo que dice lo practica. Verónica está a punto de terminar la licenciatura de administración en línea en un programa de Secretaría de Educación Pública y, aunque por el momento está cómoda en su trabajo, se está preparando para re clasificarse en el futuro como analista o personal de oficina.

“¿Y por qué no pensar en grande y montar una consultoría yo misma?” dice.

Trabajar en el taller le ha dado la oportunidad de aprender pero también de conocer y sacarle provecho a sus propias capacidades.

“Cuando alguien se desespera, puedo ser capaz de hacer las cosas con calma, observar los detalles más pequeños en lugar de aplicar la fuerza. Cuando estamos haciendo algún movimiento en una instalación eléctrica, puede que no tenga mucha noción técnica, pero observo mucho y propongo alternativas”.

A pesar de eso, para Verónica trabajar en el taller no se trata de una actividad exclusiva “para hombres”. De hecho, ella misma reconoce que ni goza de privilegios ni sufre de discriminaciones por el hecho de ser mujer.

“No se trata de ser mujer o no sino de que cualquiera pueda tener las oportunidades de trabajar donde sea, sea en una oficina o en un taller”, afirma.

Luego de hacer la “talacha” en el Instituto, en las tardes Verónica se dedica a la "talacha" en el hogar y cuidar a sus hijos (un niño de 14 y una niña de 10 años) que le dejan apenas tiempo para estudiar en sus semanas de exámenes.


Verónica Chávez.

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Link al Taller Central del IFUNAM:

Taller Central del Instituto de Física