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¿Quién fue Juan Manuel Lozano Mejía?

por Eugenio Ley Koo

Juan Manuel Lozano ha sido un miembro activo y comprometido de la Universidad Nacional Autónoma de México durante más de cincuenta años. Tomó los cursos de la carrera de Físico y del programa de doctorado en Física en la Facultad de Ciencias de 1947 a 1952, todavía en la sede del Palacio de Minería, iniciando sus actividades de docencia y de investigación científica al final de ese periodo.

Su carrera académica y profesional, como profesor de la propia Facultad e investigador del Instituto de Física, se desarrolló a partir del cambio a la Ciudad Universitaria. Veinte años más tarde, habiendo sido director de la Facultad de Ciencias de 1969 a 1973, influyó decisivamente para que la Facultad fuera incluida, con los institutos, en la planeación del cambio de sedes al Circuito de la Investigación Científica, el cual se efectuó a partir de 1976.

Su conocimiento de los muy diversos aspectos de nuestra universidad y sus múltiples experiencias sobre los mismos, han hecho que, además de desempeñar sus actividades básicas de enseñanza, investigación y difusión de manera continua y sucesiva, haya sido invitado e incorporado a comisiones y cuerpos colegiados de la UNAM, en diferentes dependencias y actividades. También su conocimiento de nuestro país, especialmente en las áreas de educación, ciencia y cultura, le han permitido participar en la creación y funcionamiento de varias instituciones con proyecciones nacionales. Algunas de las acciones y contribuciones del maestro Lozano al desarrollo de la ciencia, en nuestra universidad y en nuestro país, se presentan a continuación de manera entretejida e ilustrativa. En 1950 se fundó la Sociedad Mexicana de Física (SMF) por iniciativa del doctor Carlos Graef Fernández, quien fungía como director del Instituto de Física, y como jefe del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias. Juan Manuel participó en la asamblea correspondiente, convirtiéndose en miembro fundador. El doctor Graef fue electo presidente de la SMF y el doctor

Marcos Moshinsky fue designado director de la Revista Mexicana de Física (RMF). En 1952 se publicó el primer volumen de la Revista, y en el mismo aparecieron dos artículos de investigación: "Operador de Compton", pp. 44-51, Y "Condiciones a la Frontera y Formalismo s en la Dispersión Nuclear", pp. 102-113, siendo J.M. Lozano y Francisco Medina los coautores. Moshinsky supervisó a ambos, Juan Manuel y Francisco, en sus trabajos de tesis de licenciatura, siendo la del primero sobre el tema "Descripción Dinámica de la Dispersión por un Potencial". Ambos presentaron sus exámenes profesionales a fines de 1953, y ya en Ciudad Universitaria, y también publicaron sendos artículos en la RMF, como autores únicos. Juan Manuel realizó varias investigaciones sobre diversos aspectos y el problema de dispersión en los años subsecuentes, publicando sus resultados en la RMF y en Anales del Instituto de Física. También realizó su trabajo de tesis doctoral bajo la supervisión de Moshinsky con el tema "Descripción y Causal Relaciones de Dispersión", presentando el examen a fines de 1960, y con la publicación conjunta en Nuevo Cimento 20,59 (1961).

Juan Manuel ha sido un miembro activo de la Sociedad Mexicana de Física, participando regularmente en sus congresos, escuelas de fisica y con contribuciones de difusión en el Boletín de la SMF sobre temas educativos, históricos, etcétera. En 1956 se efectuó la Escuela de Verano en Física Nuclear en Ciudad Universitaria, organizada por Marcos Moshinsky y con la participación adicional de los doctores Rudolph Peierls, José Leite López y R. Thomas, como conferencistas invitados; Juan Manuel fue el encargado de escribir las notas del Curso de Reacciones Nucleares dictado por el último. Esa escuela fue precursora de la Escuela Latino Americana de Física (ELAF), que se ha realizado en México regularmente cada tres años, a partir de 1959, y en otros países de la región en los otros años. En esa primera ocasión Juan Manuel escribió las notas del Curso de Relaciones de Dispersión del profesor M. Levi y, en la de 1962, las notas sobre Propiedades Analíticas de Amplitudes de Dispersión No Relativistas del curso del profesor Moisés Nussenzveig.

En la ocasión de la ELAF de 1968, se realizó también el Primer Congreso Latino Americano de Física, en Oaxtepec, Morelos. La contribución de Juan Manuel en ese congreso dentro de las sesiones sobre política educativa fue "Resumen de la Primera Conferencia Interamericana sobre la Enseñanza de la Física", conferencia realizada en Río de Janeiro, en 1963, y en la que él había participado. Desde la década anterior, Juan Manuel ya había estado practicando en la UNAM algunas de las recomendaciones de la Conferencia y del Congreso, participando en la impartición de cursos especializados y de actualización de profesores, así como en la escritura de materiales didácticos, en la actualización de programas de estudio, etc. Y también ha continuado haciéndolo, tanto a título personal como institucionalmente, allí donde se han reconocido las necesidades y ha sido invitado.

En 1959, un grupo de investigadores de los institutos de la Torre de Ciencias en Ciudad Universitaria (José Adem, Guillermo Haro, Juan Manuel Lozano, Emilio Lluis, José Luis Mateos, Eugenio Mendoza, Arcadio Poveda y Alberto Sandoval) se reunió para platicar sobre la necesidad de crear un espacio de reflexión, discusión y difusión de los proyectos de investigación científica que se realizaban en el país. Como resultado de esa reunión, ocho meses más tarde se firmó el acta constitutiva de la Academia de la Investigación Científica, la cual inició con 54 distinguidos miembros fundadores y el Consejo Directivo integrado por A. Sandoval (presidente), G. Haro (vicepresidente), J. L. Mateos (secretario), y J. Comas (tesorero). A más de cuarenta años del diálogo inicial de ese grupo, el compromiso de la Academia Mexicana de Ciencias es promover el diálogo de los científicos con los miembros de la sociedad civil y las autoridades del Estado para el diagnóstico y resolución de los problemas nacionales. Juan Manuel Lozano pertenece a la generación de universitarios comprometidos con México a quienes la UNAM reconoce como forjadores de la ciencia, por sus aportaciones personales e institucionales.

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