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¿Quién fue Marcos Moshinsky?

Marcos Moshinsky es paradigma del científico y académico universal. Su legado ha quedado registrado de innumerables maneras en la memoria histórica de nuestro país y de la UNAM, que hoy le rinde homenaje como uno de sus hijos predilectos. Pionero y formador de varias generaciones de físicos, fundador de escuelas y academias, es sin duda uno de los científicos más influyentes en la historia de México. De acuerdo con la opinión de colegas e investigadores de otras latitudes, sería muy difícil encontrar otro ejemplo en que una sola persona haya tenido un impacto tan significativo en el desarrollo científico de todo un país.

A su regreso de Princeton en 1949, donde obtuvo el doctorado bajo la dirección del Nóbel Eugene Wigner, el joven Moshinsky empezó a reunir a su alrededor a un grupo de jóvenes que formarían la primera generación de físicos profesionales y de nivel internacional en el Instituto de Física de la UNAM. Sus primeros trabajos en el escenario mundial tuvieron que ver con los fundamentos de la mecánica cuántica. En uno de ellos, publicado en el Physical Review 1952, y que tenía por título "Difracción en el tiempo", se hacía una novedosa predicción de un fenómeno cuántico relacionado con la evolución temporal de una partícula inicialmente confinada en una región del espacio. En aquella época, el elegante resultado no podía verificarse experimentalmente y parecía estar destinado a permanecer como una idea o un "experimento pensado". Para el regocijo de la comunidad de físicos de México, sin embargo, las predicciones de Marcos fueron verificadas exactamente mediante delicados experimentos con neutrones... ¡45 años después de su formulación! Pero la pasión de Marcos, su verdadero amor en el campo de la ciencia y que le ha dado fama internacional, es el hermoso lenguaje de la física conocido como la teoría de grupos, que es la teoría matemática de la simetría en la naturaleza. Marcos pronto se convirtió en uno de los más importantes expositores a nivel mundial de esta vital herramienta científica, logrando notables aplicaciones en la física atómica, molecular y nuclear. Los "paréntesis de Moshinsky" o Moshinskets, que Marcos inventó y Tomas Brody evaluó numéricamente en 1960, utilizando la primera computadora que existió en México, revolucionaron los cálculos nucleares de la época y pusieron a la UNAM en el mapa de la física mundial. Forjadores de la ciencia en la UNAM

Al paso de los años, el maestro continuó realizando investigación de primera línea y formando escuela. Pronto sus alumnos empezaron a realizar investigación de calidad y el Instituto de Física llegó a convertirse en un centro de excelencia que a su vez dio origen a otros centros de investigación en la UNAM y en el resto del país.

Desde 1947, año en que Marcos Moshinsky publicó su primer artículo, hasta el presente año de 2003, su producción científica en física teórica ha aparecido en las mejores revistas del mundo, alcanzando ya cerca de 300 publicaciones, incluyendo 5 libros, que han recibido mas de 5,000 referencias formales y citas en la literatura universal. Moshinsky es, sin duda, el físico mexicano más conocido en el mundo.

A Marcos Moshinsky le han sido otorgados todos los premios científicos de México e importantes reconocimientos internacionales, entre los que destaco aquí los siguientes:

Premio Príncipe de Asturias (1988), Premio Bernardo Houssay (O EA, 1990), Premio de Ciencias UNESCO(1997), Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Frankfurt (2000), y lo que se considera el máximo galardón en el área de la simetría y la teoría de grupos, la "Medalla Eugene "Vigner", otorgada a Marcos en Hobart, Australia, en julio de 1998. Ha sido invitado además a formar parte de 11 academias científicas, incluyendo la Academia Pontificia de Ciencias y la American Academy of Arts and Sciences. Fue el editor fundador de 1a Revista Mexicana de Física, de 1952 a 1967, y de la Escuela Latinoamericana de Física. Ha dirigido a cerca de 40 estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado y a una decena de investigadores posdoctorales.

En su casa de Copilco, Marcos posee una singular colección de cuadros, que contienen las firmas de cientos de físicos, desde premios Nobel hasta simples mortales (con un grado en física) que lo han visitado a lo largo de los años. Están ahí las rúbricas de Robert Oppenheimer, Eugene Wigner, Richard Feynman, Abdus Salam y muchos otros. Como señala Jorge Flores en un testimonio reciente, cada una de estas firmas atestigua alguna actividad académica, un registro indirecto de la historia de la física en México a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y los comienzos de éste. Cada una de estas actividades influyeron grandemente sobre sus colegas más jóvenes y dejaban traslucir la firme convicción de Marcos de que la ciencia sólo puede concebirse como una actividad internacional. "No existe una ciencia nacional", decía Antón Chéjov, "como no existe una tabla de multiplicación nacional".

Sin duda, Marcos Moshinsky ha sido determinante para la internacionalización de la ciencia en México. De ello dan fe sus cuadros, testigos silenciosos de la vocación universal del maestro. Además de estos logros, Marcos Moshinsky nunca se aisló de la sociedad en que vive. Desde hace muchos años ha manifestado con valentía y claridad sus ideas, tanto sobre temas científicos como de carácter muy general, a través de cerca de 400 artículos periodísticos. Esta faceta de su actividad también ha sido reconocida internacionalmente. En 1991 recibió la Medalla Andrei Sakharov por su apoyo a los derechos humanos en la Unión Soviética durante los años 1970 y 1980.

Sería difícil registrar aquí las múltiples facetas, como científico y como ser humano, de Marcos Moshinsky. Me parece, sin embargo, que aquellos que hemos tenido la fortuna de conocerlo como maestro, colega y amigo, destacaríamos su extraordinaria generosidad.

Quisiera leer aquí la traducción de una carta que el profesor John Archibald Wheeler, de la Universidad de Princeton, envió a Marcos en ocasión de su cumpleaños setenta:

Querido Marcos:

¿Llegaste a los setenta? ¡No puedo creerlo! O, como exclamó la señora de Niels Bohr cuando se enteró que Robert Frisch estaba por retirarse: "No puedo entenderlo. Todos los jóvenes que conozco se están retirando". Tú, estoy seguro, no te estas retirando ni lo harás jamás. Tienes demasiado impulso creativo, demasiado amor por nuestra maravillosa disciplina. Quiero agradecerte especialmente tres cosas: has hecho que la Teoría de Grupos tenga impacto en casi todas las ramas de la Física.

Has educado a tres generaciones de científicos de ese gran país por el que he mantenido especial afecto a lo largo de mi vida. Y por último, pero no menos importante, has alcanzado un lugar muy especial en los corazones de tus antiguos colegas de Princeton, incluyendo a Eugene Wigner y a mí.

No se equivocaba Wheeler. En los doce años transcurridos desde entonces, el maestro ha continuado su labor académica con la misma energía, inteligencia y pasión de siempre. Las palabras de Wheeler han resultado proféticas, pues Marcos Moshinsky, a sus 82 años, no está retirándose ni se retirará jamás.

Marcos suele impartir una conferencia que lleva por título "Simetría en la naturaleza", donde ilustra las ideas principales de la simetría a través de ejemplos tomados del arte. Me parece cada vez más claro que él mismo, su obra y el legado de su vida dedicada a la ciencia, encarnan mejor que nadie la simetría, el balance y la armonía a que todos aspiramos. Su ejemplo es, y seguirá siendo, una inspiración para las nuevas generaciones de científicos en nuestro país.

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