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“Ser director del IF ha sido mi máximo orgullo”: Torres Labansat

Aleida Rueda
8/abr/2019

“Muchas gracias por todo tu esfuerzo, Manuel, y que sea para siempre”, fueron las palabras con las que respondió el rector de la UNAM, Enrique Graue, el último informe que rindió Manuel Torres Labansat como director del Instituto de Física, tras ocho años de gestión.

Ese esfuerzo de ocho años se ve reflejado en un Instituto que se transformó. Creció a un ritmo pocas veces visto en su historia y se fortaleció, reestructuró y renovó para dar cabida a más personas, proyectos, equipo y colaboraciones en áreas de investigación sólidas y en otras que hasta hace poco no se desarrollaban en México.

Torres Labansat inició su periodo como director en 2011 y fue reelegido en 2015 para una segunda gestión. Gracias a apoyos del Conacyt, la Coordinación de la Investigación Científica y programas universitarios especiales como el Subprograma de Incorporación de Jóvenes Académicos de Carrera (SIJA), durante su gestión se contrataron más de 40 jóvenes académicos, reforzando la producción de un Instituto que ha sido históricamente fecundo y generoso. Gracias a eso, el promedio de edad pasó de 58 años en 2011 a 57 años en 2018.

El rector Enrique Graue agradeció el trabajo del director y de toda la comunidad del IF. “Quiero felicitar a toda la comunidad y al doctor Torres Labansat por este esfuerzo sostenido durante estos 8 años (…) Desde que lo conocí, encontré a un director prudente, serio e institucional”, recordó.

Informe 2011-2019 de Manuel Torres Labansat. Foto: Pedro Zaldívar

Una nueva estructura

En su último informe, Torres Labansat abordó uno de los mayores retos durante su gestión: la reestructuración del IF, planteada para resolver problemas de representatividad de varias líneas de investigación y para organizar nuevos grupos que compartían temas e intereses académicos. A los seis departamentos iniciales: Estado Sólido, Física Experimental, Física Química, Física Teórica, Materia Condensada y Sistemas Complejos, se les sumaron otros dos: Física Cuántica y Fotónica, y Física Nuclear y Aplicaciones de la Radiación.

“Este proceso permitió un reacomodo que era necesario porque un número importante de académicos cambiaron de departamento y logramos que se mantuviera un tamaño manejable en los que eran más numerosos. Además, se redefinieron los intereses académicos con lo cual se recuperó la coherencia temática y se fortalecieron nuevas líneas de investigación”, explicó el director.

Otro asunto que pudo resolverse con la reestructuración fue la redundancia de líneas de investigación que impedía hacer un uso eficiente de recursos humanos y de infraestructura. Se organizó la investigación del IF en cuatro grandes campos de conocimiento: (i) altas energías, física nuclear, astropartículas y cosmología, (ii) óptica y física cuántica, (iii) nanociencias y materia condensada, y (iv) física aplicada y temas interdisciplinarios; los cuales engloban ahora un total de 25 áreas de investigación. Con ello, fue más sencillo distribuir de manera equitativa las nuevas plazas y crear laboratorios para responder a las necesidades de esos cuatro campos.

La nueva organización demandó una nueva forma de administrar los recursos. Los Programas de Investigación del IF (PIIF), que se crearon con el fin de generar sinergias entre los académicos del Instituto, permitieron abordar líneas de investigación novedosas, estudiar temas emergentes o explorar ideas consideradas arriesgadas, pero con potencial de generar conocimiento de frontera, de manera que se privilegiaran proyectos colectivos por encima de los individuales.

Informe 2011-2019 de Manuel Torres Labansat. Foto: Pedro Zaldívar

Investigación más fuerte y diversa

Los resultados de 8 años de esfuerzo son múltiples y con alcances diversos. En 2011, las publicaciones indizadas por parte de los académicos del Instituto eran 184, a partir del 2012 el número superó los 200 y en 2018 la cifra llegó a 284. Dicha producción promedia 2.3 artículos por investigador al año.

Aunque la cantidad de publicaciones puede ser incrementada, en calidad la investigación desarrollada en el IF compite con lo mejor del mundo. “El promedio anual de citas totales recibidas a los artículos del IF al año es de 8,500 y el factor promedio de impacto de las revistas en las que se publica es de 3.5”, refirió el director.

En gran medida esta productividad académica fue posible gracias a un apoyo sostenido para el mantenimiento y la adquisición de nueva infraestructura. Se crearon 16 nuevos laboratorios, como los de Dinámica de magnetización, Electrónica molecular, Experimental de grafeno, Irradiación con rayos X, Nanomateriales magnéticos, Superficies y Tribología, Ultrasonido, por mencionar algunos, y se fortalecieron otros 5 con equipo. Todo ello hoy permite que en el IF sea posible controlar y manipular la materia en las escalas macroscópicas, microscópicas, nanométricas y atómicas.

Informe 2011-2019 de Manuel Torres Labansat. Foto: Pedro Zaldívar

A los laboratorios nuevos y existentes hay que sumarles cuatro laboratorios nacionales: Laboratorio de Espectroscopia de Masas con Aceleradores (LEMA), inaugurado en 2013; High Altitude Cherenkov Observatory (HAWC), inaugurado en 2015; Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultura (LANCIC), inaugurado en 2015; y el Laboratorio Nacional de Materia Cuántica (LANMAC), inaugurado en 2018.

La investigación en el IF también experimentó una transformación radical debido a la contratación de más 40 nuevos académicos, 18 de ellos a través del programa SIJA de la UNAM y 5 del de Cátedras de CONACyT, además de 15 nuevos Técnicos Académicos. Todas estas contrataciones fueron decididas por comités de selección con procesos rigurosos y transparentes para seleccionar a los mejores candidatos. “Todos ellos vinieron a revitalizar y ampliar de manera muy importante las líneas de investigación del IF”, dijo Torres.

Para el coordinador de la Investigación Científica, William Lee, esto representó una oportunidad atípica que fue aprovechada positivamente durante la gestión de Manuel Torres. “Es un instituto de los más nutridos de la Universidad”, dijo. Las nuevas contrataciones son “prácticamente la cuarta parte de la planta de investigación del Instituto en 8 años. Es otro instituto de cierto modo o como haber agregado un instituto nuevo; hay institutos más chicos que la renovación que hubo aquí”.

Informe 2011-2019 de Manuel Torres Labansat. Foto: Pedro Zaldívar

Aportes del IFUNAM hacia afuera

Otra gran fortaleza de la comunidad del IF ha sido su compromiso con la docencia y formación de nuevas generaciones de científicos como parte de la plantilla de profesores de la Facultad de Ciencias así como los posgrados en Ciencias Físicas y Ciencias de Materiales, entre varios otros. De acuerdo con Torres Labansat, además de mantener esta participación, durante se gestión algunos académicos del IF participaron en la creación en 2013 de la Licenciatura en Física Biomédica así como en la reforma de los planes de estudio del Posgrado en Ciencias Físicas (PCF). También, dijo, aumentó el número de estudiantes asociados al IF.

Otra de las innovaciones como parte de la gestión de Torres Labansat fue la creación de las Unidades de Comunicación y de Vinculación, con las cuales se busca, respectivamente, difundir de manera amplia los resultados de la investigación realizada en el IF hacia la comunidad universitaria, los medios de comunicación y el público no especializado; así como aumentar las relaciones del Instituto con otras entidades académicas y sectores de la sociedad.

Destacó también el crecimiento que hubo en uno de los eventos más importantes del año para el Instituto: el Día de Puertas Abiertas, que pasó de unos cientos de jóvenes en 2011 a más de 2,500 en 2018. Esto muestra el interés social y universitario hacia los temas de física y la investigación que se desarrolla en el IF, y el compromiso y la apertura que tiene la misma comunidad para recibir a todo el público interesado.

“Gracias, de todo corazón”: Manuel Torres

Durante su último informe como director, Torres Labansat enfatizó que el trabajo y los logros de estos 8 años fueron producto de toda la comunidad del Instituto. Agradeció a las autoridades de la UNAM; a los estudiantes, postdocs, trabajadores, administrativos, investigadores y técnicos académicos por su empeño y compromiso con el Instituto.

De manera particular reconoció el apoyo de los integrantes de la Secretaría Académica, la Secretaría Administrativa y la Coordinación Docente; de las áreas de Cómputo, Comunicación y Vinculación; la Biblioteca y el Taller Central, a los jefes de departamento así como a sus asistentes y chofer, por cuidarlo de cerca durante este tiempo, y a su familia. “Sin el amor, sin el cariño, sin el apoyo de Ileana, Daniela, Marina, Milena, de Lety, de mis hermanas, de la familia en sí, no hubiera sido posible que yo llegara aquí todos los días a dar mi mejor esfuerzo”.

Manuel Torres Labansat cerró con una reflexión personal sobre su trabajo como director: “Para mí, el haber sido director del Instituto de Física durante estos 8 años ha sido, sin lugar a dudas, el máximo compromiso y mi máximo orgullo. Estoy muy orgulloso de serlo, muy orgulloso del Instituto de Física, por el pasado que ha tenido, por el presente, pero sobre todo por el futuro que preveo que será todavía mejor como parte de este gran proyecto docente y cultural que representa la UNAM”, dijo Torres Labansat. Al final los asistentes corearon un emotivo Goya que cimbró el Auditorio Alejandra Jáidar.