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Urge que la comunidad científica en México se suba al tren del big data

Yanine Quiroz
21/oct/2019

La recabación y análisis de grandes cantidades de información sobre aspectos como la economía, el clima o la medicina se conoce como big data y es de gran utilidad en la toma de decisiones para el beneficio de las sociedades; sin embargo, la comunidad científica en México aún no lo aprovecha lo suficiente, señaló Rafael Barrio, investigador del Instituto de Física de la UNAM.

Durante el seminario “Big data, science and education” realizado el 23 de septiembre como parte del Seminario de Sistemas Complejos y Física Estadística, el investigador mencionó la necesidad de que el sector científico incremente su uso del big data, pues se puede aplicar en diversas áreas como el estudio del comportamiento humano o de variables climáticas.

“El 90% de las grandes bases de datos del mundo están al servicio de las empresas e intereses particulares”, dijo Barrio, por eso es importante aprender a utilizarlas desde las instituciones científicas públicas para beneficiar no solo a las empresas privadas, sino a toda la gente.

El big data emplea algoritmos que “nos dicen cuál es la mejor decisión con una precisión y certeza mucho más grande que los humanos. Más del 80% de nuestra actividad mental se dedica a tomar decisiones, ahí radica su importancia”, indicó Rafael Barrio.

“En la comunidad científica estamos desarrollando los algoritmos matemáticos necesarios para extraer la información del big data y emplearlos de diferente manera. Nosotros definimos las variables y el sistema nos dice cuál es la mejor opción”, comentó el físico.

Barrio ya ha hecho algunas investigaciones utilizando grandes cantidades de datos. Por ejemplo, en 2001 publicó un estudio en Physical Review sobre la opinión de la gente acerca de temas coyunturales, como la legalización de drogas en el país. Con algoritmos, el investigador caracterizó las respuestas de las personas y describió cómo se formaba una red de amigos que opinaban lo mismo.

En otro estudio publicado en 2009, el investigador analizó la formación de opinión en redes sociales. Con su equipo observó lo que sucedía en redes complejas, especialmente en las interacciones con teléfono móvil. Accedieron a las llamadas de 7 millones de teléfonos durante 18 semanas y estudiaron la estructura de las redes sociales que se formaban, como familias, compañeros de trabajo o amigos.

Rafael Barrio durante la su charla sobre big data.

Radiografía de los grandes datos

El big data es un conjunto complejo y grande de información que requiere de tecnologías no convencionales para su procesamiento.

De acuerdo con el físico, una de sus características es su origen digital, es decir, que la información que analiza se encuentra en Internet. Por ejemplo, es posible medir en tiempo real los datos fisiológicos como respiración, pasos o las calorías de todas las personas del mundo y existe la capacidad de almacenar esa información en diferentes formatos (audio, video, texto) en la nube.

Actualmente los datos biométricos pueden ser utilizados en campos como la seguridad, al recabar huellas dactilares o incluso información sobre el comportamiento de las personas, o en la medicina, donde esos datos sirven para monitorear nuestros signos vitales y detectar posibles enfermedades. “Lo importante de cómo empleamos el big data es que depende de nosotros”, destacó Barrio.

Recientemente el investigador está analizando big data en Twitter. “Estamos buscando cosas útiles que le sirvan al país. En este estudio detectamos redes sociales de amigos y enemigos y encontramos que estos últimos están más unidos, eso pasa casi siempre con las minorías en redes sociales”, contó Barrio.

Rafael Barrio durante la su charla sobre big data.

La apuesta: educar en big data

A pesar de que la ciencia y la sociedad se pueden beneficiar de diferentes maneras gracias a las aportaciones que brinda el manejo y análisis de datos a gran escala, lo cierto es que en México aún estamos lejos de aprovechar al máximo este campo de estudio.

De acuerdo con Rafael Barrio, es necesario incentivar una mayor participación de la ciencia y la educación en la generación de conocimiento utilizando big data. “La necesidad de impulsar el big data no tiene que ver con un asunto de moda, sino más bien es una necesidad de cambio. El mundo ya cambió con esto”, afirmó.

El interés por extender el estudio de big data a todo el país llevó al investigador a diseñar en 2017 un proyecto para involucrar a jóvenes universitarios en esta rama a través de la organización de seminarios con expertos en el tema, capacitación y formación de recursos humanos en la extracción de grandes bases de datos y la creación de cursos en diferentes centros de investigación.

“En el país vamos tarde en el desarrollo de esta área, por eso creo que hace falta preparar muchos más jóvenes que sean capaces de hacer sentido de lo que significa el manejo de grandes datos”, dijo Rafael Barrio.

Al respecto, José Luis Mateos, investigador del Instituto de Física, coincidió en que hay muy pocos investigadores en México que trabajan con big data. Añadió que además de esta institución, hay algunos grupos en el Cinvestav e IPN que están creando conocimiento al respecto; sin embargo, “no estamos en el tren. Hay que entrarle al tema ya, físicos, químicos, biólogos, matemáticos, ingenieros”, finalizó.

Rafael Barrio durante la su charla sobre big data.