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Un físico médico en la clínica: Alejandro Rodríguez Laguna

Evelyn C. Ayala
23/ene/2020

Tras dos décadas desde la creación de la Maestría en Ciencias Físicas (Física Médica) de la UNAM, se pueden contabilizar ya 148 estudiantes graduados, de los cuales 55% trabajan en el área clínica, donde aplican su conocimiento de la física para identificar problemas y soluciones con el fin de asegurar la salud del ser humano.

Uno de ellos es Alejandro Rodríguez Laguna, egresado de dicho programa, quien volvió al IFUNAM el pasado 31 de octubre para compartir con los estudiantes de la Maestría su experiencia en su ejercicio profesional en las áreas de medicina nuclear y radioterapia con su charla “Soy un físico médico en la práctica clínica: mis desafíos y motivaciones”.

“Nosotros los científicos estamos acostumbrados a hablar sobre cómo hacemos las cosas, sobre los aspectos técnicos de nuestro quehacer, a hablar en el lenguaje de los matemáticas y de las teorías, pero existe otro nivel de comunicación sobre el porqué lo hacemos, cuáles son nuestras motivaciones profesionales y personales”, aseguró.

Alejandro Rodríguez obtuvo el grado de físico por la UNAM en 2003 con su tesis “Diseño, construcción y caracterización dosimétrica de un irradiador de bajas dosis para muestras biológicas”, y culminó en 2008 la Maestría en Ciencias Físicas (Física Médica) con una tesis dirigida por el investigador del IFUNAM, Luis Alberto Medina, llamada “Diseño de un protocolo para la vigilancia de incorporaciones de material radiactivo en el personal ocupacionalmente expuesto de un departamento de medicina nuclear”, desarrollada y aplicada en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan).

Un componente del trabajo de un físico médico es la implementación de protocolos que protejan la salud de los profesionales que trabajan con materiales radiactivos y radiación ionizante durante el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. En su tesis, Alejandro Rodríguez incluyó conceptos básicos sobre protección radiológica y su normativa, evaluación de la exposición interna ocupacional debido a la incorporación de radionúclidos (átomos que liberan radiación), y experimentación con maniquíes y una cámara gamma para la obtención de imágenes por radiación gamma.

Foto: facilitada por Alejandro Rodríguez.

Soy físico médico, ¿y ahora qué sigue?

No transcurrió mucho tiempo desde su titulación de maestría para que Alejandro Rodríguez comenzara su paso por los hospitales. Su mejor amigo y compañero de estudio ya laboraba en el área de medicina nuclear del INCan pero tuvo que mudarse al interior de la República Mexicana y con ello, dejó la vacante disponible para Alejandro.

“Hay que entender que cuando un físico médico llega al hospital no encuentra una silla esperándolo. El lugar que nos corresponde debemos obtenerlo demostrando que nuestra formación, conocimientos y aportaciones permiten mejorar la calidad de la práctica clínica”, dice el físico médico.

Él se ganó el espacio, el respeto y su identidad en el hospital gracias a su capacidad de análisis y de resolución de problemas, especialmente cuando tuvo la oportunidad de participar en proyectos y en la puesta en marcha de sistemas y prácticas clínicas novedosas que existían por primera vez en el país, tal es el caso de la gamma-cámara portátil, un equipo que provee de imágenes utilizadas durante las intervenciones quirúrgicas; la mastografía por emisión de positrones y el uso de radionúclidos emisores de partículas alfa contra el cáncer.

“Era muy emocionante entrar al quirófano y formar parte de un grupo multidisciplinario donde mi quehacer, utilizando la gamma-cámara portátil, promovía que las cirugías fueran exitosas al remover el tumor de forma completa; o vigilar la seguridad de procedimiento de perfusión aislada de extremidades en el que se aplican localmente agentes de quimioterapia y se vigila que estos no lleguen al corazón mediante técnicas de imagen de medicina nuclear”, cuenta Alejandro.

De acuerdo con él, dentro de todos los aprendizajes que obtuvo durante su labor en el INCan hay uno que destaca y que considera un reto para los físicos médicos: aprender a promover, mostrar y darle valor al trabajo que hace. “Es una habilidad profesional esencial aprender a vender lo que sabemos y darle valor a los resultados que obtenemos con el fin de mejorar la práctica clínica”, dice.

Así, Alejandro Rodríguez trabajó en el área de la medicina nuclear en el INCan durante cinco años y luego ocupó la vacante de físico médico en radioterapia en Médica Sur, uno de los hospitales privados más reconocidos. En su entrevista de trabajo para ocupar la vacante Alejandro obtuvo una gran lección:

El puesto exigía conocimientos en radioterapia pero él no tenía experiencia en el área, sin embargo optó por destacar sus habilidades para aprender con rapidez y su capacidad de análisis. “Cuando alguien te contrata busca un valor en ti; yo no tenía el valor del dominio de la radioterapia pero sí un valor intrínseco que puedes mostrar y promover”, asegura Alejandro.

Y fue gracias a su compromiso que formó parte de un equipo de profesionales en radioterapia, de quienes aprendió esta nueva área para él, hasta colocarse cinco años después en el puesto de Jefe de Física Médica y Seguridad Radiológica. Los retos aparecen con cada equipo nuevo que llega o técnica de tratamiento emergente. Su visión sobre la práctica clínica en Médica Sur es utilizar la tecnología disponible a su máximo potencial y ofrecer a los pacientes tratamientos de calidad y la mejor experiencia por su paso en el servicio de radioterapia.

Foto: facilitada por Alejandro Rodríguez.

Físico médico en la clínica y en la enseñanza

Alejandro Rodríguez combina su quehacer clínico con la academia, tiene una carrera de 10 años como profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias de la UNAM donde ha impartido materias optativas que promueven la Física Médica. Ha dirigido tesis de licenciatura y actualmente es tutor del programa de Maestría en Ciencias Físicas (Física Médica) de la UNAM para aquellos estudiantes que estén interesados en llevar sus conocimientos al entorno clínico como él.

Para sus alumnos, hay un mensaje sobre la motivación de hacer física médica desde el primer día de clases. Mientras Alejandro les muestra dos tomografías por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) del mismo paciente, seis meses antes y después de recibir tratamiento, les dice: “esto no es una matriz de pixeles, ni una imagen, es una persona, probablemente con planes truncados por la enfermedad y con esperanza de recuperar la salud y que merece tener la mejor oportunidad de tratamiento, ésta es mi motivación como físico médico".

"Nuestro papel como físicos médicos tiene que ver mucho con ser orquestadores de la calidad en el tratamiento en todos los aspectos, no solo en la parte científica sino en las interacciones humanas", asegura.

Además, Alejandro Rodríguez funge como encargado de Seguridad Radiológica y Físico Médico en el área de medicina nuclear del Hospital Médica Sur donde es reconocida su labor por el cuerpo médico. Ha participado en el proyecto de innovación tecnológica con la instalación de un nuevo PET-CT de última generación, así como en la implementación de nuevos protocolos de tratamiento, como es el caso de la radioembolización de tumores hepáticos con microesferas de Itrio-90, un tratamiento que consiste en introducir en las arterias esas microesferas y que el itrio-90 elimine de forma selectiva las células del tumor.

En resumen, la experiencia de Alejandro Rodríguez como físico médico en la clínica dicta dos consejos: aprende a promover y a visibilizar las contribuciones que un físico médico puede hacer en la clínica para mejorar la calidad de los procedimientos; y la motivación esencial de un físico médico clínico debe ser su contribución a lograr el mejor diagnóstico y tratamiento de los pacientes en cualquier disciplina médica.

Como referencia a la iniciativa Medical Physics 3.0 de la Asociación Americana de Físicos en Medicina, Alejandro recordó que un físico médico que busca la excelencia no solamente requiere ser un científico, sino también un profesional de la salud.

Foto: facilitada por Alejandro Rodríguez.

*Agradecemos el apoyo de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX para el desarrollo de este contenido, que forma parte del proyecto "Física para Todos desde el Instituto de Física".