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A los 79 años, fallece el investigador emérito Jorge Flores Valdés

Aleida Rueda/Noticias IFUNAM
19/nov/20

El dedicarse a la ciencia le da a uno muchos regalos: lo hace que se divierta, por un lado, que se emocione cuando va a descubrir algo, y que además genere algo que pueda ser muy útil.

Jorge Flores Valdés

El doctor Jorge Flores Valdés, investigador emérito y ex director del Instituto de Física de la UNAM (IFUNAM), falleció hoy en la Ciudad de México.

Jorge Flores nació en la Ciudad de México el 1 de febrero de 1941. Estudió la licenciatura y el posgrado en física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y obtuvo su grado de doctor en 1965, cuando tenía solo veinticuatro años, convirtiéndose así en el sexto doctor en física en la historia del país.

Su tesis profesional llevó por título "Análisis Teórico de los Niveles de Energía del 210Bi", un trabajo en el que, basado en los análisis previos del también investigador del IF Marcos Moshinsky, calculó por primera vez el efecto de las fuerzas tensoriales para entender así el espectro del 210Bi. Su trabajo recibió citas incluso 19 años después de su publicación.

Recién doctorado fue nombrado investigador asociado en la Universidad de Princeton en los Estados Unidos, donde realizó una estancia de dos años para realizar un posdoctorado en el International Centre for Theoretical Physics, en Trieste, Italia; ahí realizó la primera aplicación del modelo SU(3) a las interacciones nucleares realistas, el cual fue considerado como un avance importante dentro del área. Tres años más tarde, invitado como profesor visitante a la Universidad de Paris, realizó con Oriol Bohigas el análisis de las propiedades estadísticas de un hamiltoniano estocástico con interacción entre dos partículas.

Dr. Jorge Flores Valdés. Foto: Carlos Antonio Sánchez. UCIF.

Inició su carrera académica en el IFUNAM en 1961 y desde 1972 se convirtió en investigador tiempo completo, dedicado a la investigación en temas diversos como estructura nuclear y teoría de grupos, propiedades estadísticas de espectros cuánticos, sistemas desordenados y respuestas sísmicas de cuencas, entre muchos otros.

En 1985 después del terremoto ocurrido en la Ciudad de México, el investigador desarrolló un modelo teórico para entender la respuesta sísmica del Valle de México, en colaboración con Octavio Novaro y Tomás Seligman. Su artículo mereció la portada de la prestigiada revista Nature en 1987, la cual estaba enmarcada en su oficina y solía mostrar con orgullo. Al notar la forma en la que habían caído los edificios, Flores reconoció automáticamente un efecto de resonancia. "Fue una muestra del ojo clínico que puede tener un físico", contó en una entrevista.

Como director del Instituto de Física, durante el período 1974-1982, fue el responsable del cambio de las instalaciones del IFUNAM, de la antigua Torre de Ciencias a las actuales, localizadas en el circuito de la investigación Científica. En el Instituto, formó un grupo de investigación que trabajó sobre las matrices estocásticas. Sus principales resultados fueron publicados durante ocho años en la Revista Mexicana de Física, siendo el primer artículo de esta serie, probablemente, el más citado en la historia de la publicación. Por su parte, el último de ellos se dio a conocer en el Review of Modern Physics, y fue el artículo de física más citado de América Latina durante los años ochenta y probablemente uno de los que más referencias tuvo en la física teórica del mundo, lo cual colocó al doctor Flores y su grupo en un lugar importante en la escena mundial en este campo.

En el área docente inició sus labores en 1962, siendo profesor de la licenciatura y del doctorado de las Facultades de Ciencia de la UNAM y de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; dirigió cerca de 30 tesis de todos los niveles.

El doctor Jorge Flores fue un prolífico divulgador y promotor de la divulgación en México, pues decía que "la divulgación debe ser una tarea sustantiva de todo científico". Fue presidente fundador de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica en 1968 (Somedicyt) y la presidió de 1973 a 1975. También fue director del programa Domingos en la Ciencia, un exitoso programa de divulgación en donde invitaban cada fin de semana a un científico a impartir charlas y dialogar con el público. “Lo que necesitábamos era que el público escuchara de ciencia, pero no podíamos esperar a que viniera a CU, entonces pensamos ‘qué tal si los científicos van a donde está el público’”, contó Flores en una entrevista. Además, el investigador fue miembro del Comité Editorial de la Revista Ciencia y Desarrollo, y de la Colección La Ciencia para Todos del Fondo de Cultura Económica (FCE), la principal y más amplia colección de libros de divulgación de toda la región latinoamericana.

Entre sus libros de divulgación, destaca la serie a “La Gran Ilusión” -de la que se han vendido 100,000 ejemplares- y 70 artículos y ensayos de divulgación. Hace dos años publicó “La otra gran ilusión. Memorias de un físico mexicano”, como parte de la colección “Vida y pensamiento de México” del Fondo de Cultura Económica, en el que compartió buena parte de su vida personal y profesional.

Probablemente uno de sus mayores legados es y será la creación de UNIVERSUM, el Museo de las Ciencias de la UNAM, uno de los principales centros interactivos y de ciencias de América Latina y uno de los diez más grandes del mundo. A él dedicó, no sólo su tiempo y sus ideas, sino su imaginación, buscó lo novedoso, tanto dentro como fuera del país, y con la ayuda de colaboradores inquietos y creativos, hizo de este lugar un espacio único. Estaba convencido del porder de la divulgación y de que "crear obras de arte con temas de ciencia puede enriquecer nuestra cultura".

Toda esta labor académica y divulgativa fue reconocida con diversos premios en vida, como el Premio de Ciencias 1972 el Premio Universidad Nacional 1988; el Premio “Alfonso Pruneda” 1991; el Premio Kalinga de Divulgación Científica en 1992 que otorga anualmente la UNESCO; y el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1994, entre muchos otros. Además, fue investigador emérito del Instituto de Física de la UNAM desde 1998 y también por el Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología desde 2012.

La contribución de Jorge Flores fue sustancial para fortalecer a la comunidad científica en México. Entre los cargos administrativos que ocupó destaca su papel como Subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica de la Secretaría de Educación Pública, desde donde impulsó nuevas áreas de investigación y de grupos, como los que estableció en las universidades públicas de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Nuevo León, Puebla y Sonora. Fue coordinador general del consejo consultivo de la Presidencia de la República, entre 2010 y 2016. También desempeñó un papel importante en el establecimiento del Sistema Nacional de Investigadores al dirigir el Secretariado del mismo, cuyo grupo redactó los estatutos y puso a funcionar el Sistema.

“En ese momento (1984), la situación económica de todos los investigadores mexicanos era crítica. La comunidad científica estaba en proceso de desaparición porque no recibían mucho salario. Entonces se buscó un mecanismo para poder evitar la deserción y la fuga de cerebros. Al crearse, el Sistema Nacional de Investigadores “salvó a la comunidad científica porque la retuvo, evitó que se fueran”, contó Flores Valdés en 2012 cuando fue nombrado emérito del SNI.

Hoy el Instituto de Física, la UNAM y la ciencia mexicana están de luto y reconocen la huella imborrable que ha dejado el Dr. Jorge Flores.

Descanse en paz.

Invitamos a amigos, colegas, estudiantes, familiares y ciudadanos en general a enviar sus mensajes de condolencia al correo: jorge.flores@fisica.unam.mx

Dr. Jorge Flores Valdés. Foto: Carlos Antonio Sánchez. UCIF.