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Se desarrolla en el Instituto de Física nuevo cubrebocas para COVID-19

Humberto Basilio
20/05/2021

En el Laboratorio Central de Microscopía (LCM) y en el de Películas Delgadas (LPD) del IFUNAM, los doctores Carlos Raúl Magaña Zavala, Samuel Tehuacanero Cuapa, y Jesús Arenas Alatorre han realizado durante más de un año la evaluación de cubrebocas que circulan en el país.

Y es que, desde hace varios meses, las autoridades llamaron a la población mexicana a hacer uso del cubrebocas como medida para evitar la propagación de la COVID-19. Aunque gran parte de la población ha acatado la medida, lo cierto es que aún existen medidas a considerar.

Se sabe que la vía de contagio por COVID-19 es similar al del virus de la influenza, es decir, a través de las microgotas que exhalamos al hablar, toser o estornudar. Estas son el vehículo a través del cual el virus del SARS-CoV-2 se propaga hasta llegar a la nariz, los ojos o la boca de otras personas.

Sin embargo, varios de los cubrebocas que se venden en el país no tienen la capacidad de detener de manera eficaz la salida de las microgotas al ambiente, al menos no aquellas tan pequeñas en donde puede viajar el virus del SARS-CoV-2.

Una nueva metodología para evaluar cubrebocas

El tamaño promedio de las partículas del SARS-CoV-2 es de 100 nanómetros, por lo que los investigadores buscaron describir el tipo de cubrebocas que impiden eficazmente la salida de partículas, con ayuda de una mezcla de cloruro de sodio preparada para emular un estornudo.

Escala de tamaño de gotículas y tipos de cubrebocas recomendados. Crédito: Dr. Carlos Magaña Zavala, Dr. Samuel Tehuacanero Cuapa, Dr. Jesús Arenas Alatorre

A través de un análisis de microscopía electrónica de barrido, los investigadores midieron la eficacia de cubrebocas hechos de pellón, algodón y poliéster, entre otros materiales.

El experimento consistió en medir el tamaño de las microgotas que se filtraban a través de cada tipo de material para determinar cuáles eran más y menos eficaces para el uso ante la pandemia por COVID-19. Esto fue posible gracias al equipo de trabajo del Laboratorio de Películas Delgadas y Recubrimientos del IFUNAM, a cargo del investigador Dwight Roberto Najarro Acosta.

Al final, los mejores resultados los obtuvieron los cubrebocas N95 y KN95 con un promedio de partículas de 300 nm y 685 nm, respectivamente.

El gobierno de la CDMX incluso colaboró con el IF para analizar cubrebocas “piratas” que se venden en las calles. “Nuestra conclusión fue que esos cubrebocas no sirven, ya que dejan pasar partículas hasta de 20,000 nanómetros. Realmente la sensación de uno cuando usa cubrebocas es de protección, pero esos nos servían, nuestra sugerencia fue que se dejaran de usar”, dijo Arenas en entrevista para Noticias IFUNAM.

Una vez terminado el proceso de evaluación, los investigadores se propusieron probar la eficacia de telas comúnmente utilizadas para manufacturar cubrebocas y proponer un modelo con alta capacidad de retención de microgotas.

Una nueva propuesta de cubrebocas lavable y efectivo

Cuando un cubrebocas es fabricado, cada detalle de la manufactura importa; el gramaje de la tela, el grosor del hilo utilizado, las características hidrofílicas o hidrofóbicas de cada material y el diseño final que se le da a la mascarilla.

Durante la evaluación, varios tipos de tela fueron evaluados de manera individual para encontrar las que cumplían de mejor manera con los requerimientos buscados. Una vez seleccionadas se combinaron, para generar cubrebocas altamente eficaces.

“Encontramos que un cubrebocas preparado con 3 capas de poliéster (o doblado 3 veces) podría proporcionar una protección mejor que otros materiales, incluyendo al algodón. Sin embargo, en cualquier protección se tiene que considerar el buen ajuste a la cara y sobre todo a la nariz”, explicó Arenas. Cabe destacar que se trata de tipos específicos de poliéster, pues no todos son igual de eficientes.

El nuevo modelo de tricapa poliéster propuesto por el equipo es capaz de detener microgotas de hasta 600 nanómetros, “un resultado excelente”, según los investigadores. Además, es lavable por hasta 40 veces consecutivas, carece de costuras al centro que puedan comprometer su eficacia y contiene un clip nasal ajustable.

Ahora, el equipo busca establecer contacto con el gobierno federal para comenzar la manufactura y así evitar seguir produciendo cubrebocas desechables que cada vez generan más basura en el país.

Nuevo modelo de cubrebocas desarrollado en el IFUNAM. Crédito: Sofía Flores Fuentes

La norma vigente para el uso de cubrebocas en México

La última norma publicada que establece criterios de evaluación, uso y recomendación de cubrebocas en México es la que desarrolló el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 2009, para hacer frente a la contingencia de influenza AH1N1. Sin embargo, como explicaron los investigadores, no está adaptada a las nuevas condiciones de la pandemia actual.

Con los nuevos hallazgos, el equipo del IFUNAM busca apoyar y poner sus resultados a disposición del gobierno para crear una nueva norma mexicana especializada.

“En México hay un problema porque ahora mismo todos creen que todas las telas sirven, pero no es así (...) necesitamos llegar a las instancias adecuadas para la elaboración de una norma adecuada a las nuevas circunstancias y así evitar más contagios”, concluyó Magaña.