Evelyn C. Ayala10/junio/2026
El Instituto de Física de la UNAM despide a Jorge Rickards Campbell, científico que sentó las bases de la infraestructura de los aceleradores de partículas en el país, quien falleció este miércoles 10 de junio.
Nacido en la Ciudad de México el 12 de octubre de 1935, de ascendencia escocesa, Rickards desarrolló desde la infancia un interés profundo en la música y la naturaleza, particularmente por los moluscos y las aves.
Pero finalmente fue la física su elección profesional, llevándolo a graduarse de la licenciatura y el doctorado en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Fue formado por las mentes más reconocidas en la física, como Fernando Alba, Marcos Mazari, Tomás Brody y Augusto Moreno.
De acuerdo con un texto de la investigadora Alicia Oliver, los primeros trabajos de Rickards, publicados en 1958, estaban centrados en la radioactividad. Con el tiempo, su línea de investigación evolucionó hacia áreas clave de la física experimental como la espectroscopía nuclear y la medición precisa de calibración de aceleradores, e inició su labor docente en 1959.
A finales de la década de los 60, cuando los aceleradores electrostáticos tradicionales comenzaron a ser insuficientes para la demanda de la física nuclear, Rickards lideró un grupo de investigación del Instituto de Física con el objetivo de orientar la investigación hacia el uso de aceleradores para el análisis y modificación de materiales.
Así, su labor como investigador del Instituto de Física, su liderazgo y habilidades de gestión le permitieron crear en 1971, un laboratorio especializado en estas técnicas con el acelerador Van de Graff. Años más tarde, en 1995, este esfuerzo vería frutos con la instalación en tiempo récord del acelerador Pelletron, que colocó al instituto en la vanguardia internacional.
Su persistencia lo condujo a realizar estancias de investigación en Estados Unidos y el Reino Unido, y su talento para la gestión humana lo llevó a dirigir el Instituto de Investigaciones en Materiales de 1976 a 1982, y fue jefe del Departamento de Física Experimental del Instituto de Física.
Además, recibió el Premio al Desarrollo de la Física en México en 1993, otorgado por la Sociedad Mexicana de Física, que reconoce “la labor científica y trayectoria de académicos destacados”, según se lee en su convocatoria.
Fue investigador del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras nivel III, y nombrado investigador emérito del Instituto de Física desde 2008. A la fecha, publicó más de 80 artículos de investigación y fue autor de dos libros que forman parte de la colección La ciencia desde México, del Fondo de Cultura Económica: Las radiaciones I. Reto y realidades, y Radiaciones II. Aplicaciones y Perspectivas.
Quienes compartieron laboratorio y los consejos de Rickards, como Oliver, lo recuerdan no solo por su rectitud y su labor científica, sino por su carácter afable: “es muy formal en su relación con los demás, lo que contrasta con el uso constante de su humor fino, dándole a la convivencia cotidiana una atmósfera de cordialidad respetuosa”.
Con la partida del Dr. Rickards, el Instituto de Física pierde a uno de sus pilares fundamentales, pero su influencia en la comunidad universitaria permanece intacta. Más allá de la infraestructura que ayudó a construir, su impacto perdurará en las próximas generaciones de científicos y científicas que formó bajo su rigor y calidez humana.